Los museos más escondidos o menos conocidos de Aragón se abren a nuevas miradas
La riqueza de patrimonio, naturaleza, cultura o tradiciones encuentran su espacio en los todos los rincones de Aragón. Llega a los ciudadanos en forma de museos que buscan nuevo público. Muestran desde esculturas romanas hasta mariposas

Aragón es una tierra rica en naturaleza, en patrimonio, cultura, en tradiciones o en paleontología. La suma de todo este potencial ha impulsado la creación de numerosos museos en todos los rincones del territorio. Más allá de los más prestigiosos, didácticos o visitados, también ofrece otros más desconocidos que esconden grandes joyas que ayudan a mostrar su riqueza y a reconstruir su historia y la de sus habitantes. En este sábado 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, hacemos un recorrido por algunos de ellos.
Museo del yacimiento de Bílbilis
En Calatayud, en un edificio del siglo XVII, se esconden restos y vestigios de la antigua ciudad romana de Bílbilis. Se trata de un museo enteramente dedicado al yacimiento que dio origen a la que hoy es la cuarta ciudad de Aragón. Fue creado en 1971 para tener un espacio en el que mostrar los más de 1.500 fondos arqueológicos hallados en las excavaciones del yacimiento y las donaciones de particulares. Desde hace 17 años se ubica en el antiguo convento de Carmelitas.
En el recorrido se van descubriendo todo tipo de objetos, como joyas, enormes vasijas, así como las columnas de los edificios de la antigua ciudad y otros restos arquitectónicos del Foro, el Teatro, las Termas y el Templo. Estos hallazgos ayudan a entender cómo era Bílbilis, pero también la vida cotidiana de sus vecinos: de hecho, es posible encontrarse en el centro de una habitación reconstruida y rodeada de las pinturas romanas murales perfectamente conservadas. Estas pinturas han sido objeto de más de un centenar de trabajos de investigación académica.
Las esculturas, que están entre sus bienes más preciados, van abriendo camino y, de entre todas ellas, destaca la dedicada a Augusto que presenta una característica singular: el velo que le cubre el rostro. Resalta tanto por su belleza como por lo que representa. Tan solo hay tres iguales en el mundo y su imponente hallazgo fue la prueba definitiva para demostrar la importancia de este municipio en la Roma del siglo I.
La ‘Casa de las Mariposas’
En la localidad turolense de Griegos podemos visitar un museo que bien podría dar título a una película o un libro: la ‘Casa de las Mariposas’, que ofrece un amplio recorrido para descubrir una ingente cantidad de insectos, como dípteros, hemípteros, odonatos o coleópteros y, sobre todo, las especies más representativas que habitan o transitan por este territorio aragonés. Se trata de un rincón único para todas las personas que sientan curiosidad por el ámbito de la entomología.
La variedad y el colorido que ofrece es una delicia para la vista. Este municipio de la comarca Sierra de Albarracín guarda a buen recaudo cerca de 3.000 especies de mariposas que están claramente identificadas para servir como espacio de admiración pero también de aprendizaje.
Esta zona de Teruel cuenta con una frondosa flora y con una gran riqueza de especies. De hecho, es posible encontrar una de las mariposas considerada más hermosas: la Graelisa isabellae.
Museo etnológico de San Juan de Plan
El pueblo de San Juan de Plan recopila parte de su historia en una antigua abadía convertida en museo. Abrió sus puertas en 1983 y, desde entonces, lo gestiona la Asociación Cultural 'Corro d’es bailes de San Chuan'. Durante décadas, un grupo de mujeres del pueblo se encargaba de enseñar el museo, pero ahora ya han pasado el testigo a la siguiente generación. Este honor y esta responsabilidad ha recaído en Roberto Serrano, que es quien ahora lo enseña. A pesar del esfuerzo que supone mantenerlo, “es un legado para las generaciones que están por llegar” y su secreto radica, añade Serrano, en que es “una muestra de autenticidad” que conserva los objetos a través de los cuales se conoce la forma de vida de los habitantes de esta pequeña y mágica localidad del Alto Aragón.
Contar con un museo así en una localidad de unos 150 habitantes “es un orgullo y un sacrificio”, señala Roberto, a quien le cuesta elegir un solo objeto de la muestra, prefiere quedarse con el tiempo detenido del que se puede disfrutar al sentarse en la cocina o al subir a la falsa, donde se puede llegar a apreciar el enorme esfuerzo de las mujeres que hace tan solo unas décadas tenían que hacer para realizar las tareas domésticas.
El de San Juan de Plan es uno de los museos más representativos por su exposición etnográfica. Es un ejemplo de cómo vivían los chistabinos, de su tradición y de su cultura.
Ocupa el espacio de la que fuera la abadía del pueblo, que está ubicada entre la plaza y la iglesia. Mimetizado con las casas que lo rodean, es un edificio que luce la piedra típica de la zona de alta montaña. En la puerta por la que se accede se aprecia una fecha grabada: 1595. A pesar de que han pasado más de 400 años, al atravesar esta puerta se encuentran muebles, aperos de labranza, enseres y una importante colección de indumentaria tradicional de la zona que ayudan al visitante a retroeceder en el tiempo.
Un buen museo debe “contar una historia”
Pero, ¿cuál es el secreto para conseguir que un museo atraiga al público? Le preguntamos al gerente de la empresa de Turismo Gozarte. Para Carlos Millán "es imposible predecir o definir qué es lo que mueve a la gente", pero tiene claro que “lo que les motiva es la variedad, ver algo diferente”.
Millán explica que hay grandes museos que no consiguen despegar, no llegan a atraer a un mínimo de público, dadas sus características y la riqueza cultural o patrimonial de lo que expone y, sin embargo, hay pequeños museos que consiguen darle la vuelta a esta situación.
Para Millán, no se trata de que algo sea espectacular porque, como incide, las personas tienen acceso cada día a numerosos espectáculos con la última tecnología a su alcance. Pero, afirma: “Lo que no tiene Spielberg y nosotros sí es que estamos ahí. No hay pantallas y es el tú a tú, donde influye la capacidad de comunicar. Se trata de seducir”. Y la clave para que esto suceda es, según el gerente de Gozarte, “contar una historia”.
Porque, para Carlos Millán, un museo o una exposición no deja de tener la intención de contar una historia. La cuestión es cómo se cuenta esa historia. Ha de hacerse, reitera, captando la atención de las personas y haciendo que disfruten aprendiendo: “Una exposición no puede convertirse en un libro, para eso está la lectura cómoda en un sillón”.
Otros museos singulares de Aragón:
- Museo de las Momias de Quinto (Zaragoza).
- Museo la Casa del Gaitero de Aguarón (Zaragoza).
- Museo del Juguete en Albarracín (Teruel).
- Museo la Casa de los títeres de Abizanda (Huesca).
- Museo de la Pastelería 'Manuel Segura' en Daroca (Zaragoza).
- Museo del Juguete de Albarracín (Teruel).
- Museo de la Brujería de Trasmoz (Zaragoza).
- Museo de miniaturas medievales la Ciudadela de Jaca (Huesca).
- Museo de la Escuela de Peñarroyas y Alcorisa (Teruel).
- Museo de la Trashumancia de Guadalaviar (Teruel).
- Museo del Oso y Museo de la Bruja Tella-Sin (Huesca).
- Museo Etnológico de la Bolsa de Bielsa (Huesca).
- Museo del Origami (Zaragoza).
- Museo de Dibujo 'Julio Gavín' de Larrés (Huesca).
- Museo del Azafrán de Monreal del Campo (Teruel).
