Los centros de datos generarán una riqueza nueva para Aragón de hasta 10.800 millones en una década
La Fundación Basilio Paraíso presenta el primer informe con el impacto económico y social que dejarán los centros de datos hasta 2035. Supondrán el 10% del PIB en Aragón y crearán cerca de 9.000 puestos de trabajo estable una vez estén en funcionamiento

Aragón puede posicionarse como el tercer mercado de datos de Europa. La construcción de los centros de datos generará una riqueza nueva para Aragón durante la próxima década de entre 7.900 y 10.800 millones de euros, en función de los escenarios de construcción que se hayan alcanzado, según un estudio sobre el impacto socioeconómico y social en la comunidad autónoma de estas infraestructuras elaborado por la Fundación Basilio Paraíso.
Este impulso no será lineal, sino que se concentrará de forma extraordinaria entre 2026 y 2029, un periodo que movilizará una media por encima de los 21.000 empleos directos, que podría llegar a los 32.000 empleos directos en 2028, en sectores clave como la construcción, los servicios de reparación e instalación de equipos, la ingeniería y la industria de materiales. En su año pico, que será 2028, la inversión podría equivaler al 16,8 % del PIB actual de Aragón.
El estudio, el primero que realiza una estimación de todas las inversiones tecnológicas anunciadas en los últimos meses, se basa en los datos aportados por los promotores de las inversiones y hace una proyección de los beneficios económicos fiscales y sociales en dos fases, la fase de construcción y la fase de operación.
El presidente de la Fundación, Jorge Villarroya, ha enmarcado este informe en el espíritu que mueve la Fundación de apoyar el desarrollo económico de la región mediante el estudio, la investigación y la prospectiva. Ha destacado que se trata de un "documento único en el que por primera vez se presenta de forma integral, una estimación de los impactos económicos, sociales y fiscales que estas inversiones tendrán sobre nuestro territorio".
Según este informe, la aportación a la economía aragonesa se desarrollará en dos fases diferenciadas, cuyo impacto real se ha calculado con criterios de retención de negocio por parte de las empresas aragonesas y que suponen el impacto real que se quedará en Aragón. Por cada uno de estos empleos directos, se generará prácticamente otro puesto de trabajo adicional en la economía aragonesa, pudiendo llegar a añadir otros 4.400 empleos sostenidos en el tiempo, principalmente en servicios de mantenimiento, seguridad, energía y soporte técnico; totalizando cera de 9.000 empleos, entre directos, indirectos e inducidos.
El impacto fiscal derivado de esta actividad supondrá en los próximos diez años una recaudación total de entre 3.000 y 4.300 millones de euros para el conjunto de administraciones públicas. Para las administraciones aragonesas, el impacto fiscal previsto asciende entre 860 y 1.200 millones de euros, dependiendo del grado de desarrollo de las inversiones previstas. La mayor parte, por tanto, repercutirá en la administración estatal, a través del IRPF y las cotizaciones sociales.
Una vez los centros operen a pleno rendimiento, generarán un flujo fiscal recurrente en Aragón de entre 255 y 372 millones de euros anuales. Este retorno se distribuye entre los diferentes niveles de la administración: entre 49 y 70 millones para los Ayuntamientos y entre 206 y 303 millones para el Gobierno de Aragón.
El documento refleja que Aragón se posiciona como un actor clave en la estrategia europea de soberanía del dato, permitiendo a empresas y administraciones operar en "nubes soberanas" sujetas a la jurisdicción y protección de la UE.
La implantación no está exenta de conflictos, principalmente por el uso intensivo de recursos y la afección al territorio. Las lecciones aprendidas en otros mercados maduros indican que son retos gestionables, pero exigen "anticipación y una gobernanza proactiva".
