
Cada vez están más presentes en lineales de supermercados, tiendas de alimentación y están al alcance de cualquiera. El consumo de bebidas energéticas por parte de los adolescentes en España es un problema creciente que preocupa a las autoridades sanitarias y que algunas comunidades ya han decidido regular. Galicia y Asturias preparan leyes en las que se llega incluso a prohibir su consumo a menores de 16 años y otras, como Aragón, estudia cómo afrontar esta realidad.
Uno de los datos más llamativos lo dejó la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que concluyó que el 68 % de los adolescentes en Europa consume estas bebidas estimulantes, mal llamadas "energéticas", apuntaron.
La última encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (Edades), muestra que el 16,5 % de la población en España, entre 15 y 64 años, ha bebido alguno de estos productos en el último mes. Un consumo que aumenta año tras año, a pesar de que los nutricionistas alertan de que su abuso puede provocar graves problemas de salud, pese a que se publicitan como inofensivas.
Su accesibilidad y presencia en los establecimientos y en muchos eventos deportivos provocan que su uso se haya normalizado. "Tomo cuando me noto cansado, tengo sueño o no he dormido lo suficiente", "a lo mejor en algún viaje que vayas más cansado que tengas que hacer muchas horas de coche", han relatado algunos aragoneses a los micrófonos de Aragón TV.
Pero la opinión de los expertos es clara: ni son bebidas que contribuyan a una correcta hidratación ni son adecuadas para los deportistas, aunque a través de su publicidad en grandes eventos deportivos se les vincule con este sector.
De hecho, los nutricionistas no las recomiendan. Una lata de medio litro, por ejemplo, es el equivalente a dos cafés y 11 azucarillos. "Una lata grande de bebida energética nos podría aportar por encima de los 150 mg de cafeína y por encima de los 55 gramos de azúcares. Es más del doble de lo que nos recomienda la OMS", advierte el nutricionista en el Balonmano Huesca y en Axis Salud, Fran Rubio.
Existen opciones con "cero azúcares", pero los expertos insisten en que tampoco son saludables.
Estas bebidas pueden generar alteraciones del sueño, irritabilidad o taquicardias, especialmente en los jóvenes, quienes todavía están en periodo de crecimiento.
