CARTV

Aragón

La tecnología, la empatía y un rápido diagnóstico al nacer son los grandes aliados de las personas sordas

Cinco de cada mil bebés nacen con alguna discapacidad auditiva. La lengua de signos se convierte para estas personas en su idioma de referencia

María Pilar Arzoz es sorda y profesora del colegio La Purísima de Zaragoza. / CEE La Purisima para niños sordos
María Pilar Arzoz es sorda y profesora del colegio La Purísima de Zaragoza. / CEE La Purisima para niños sordos

María Pilar Arzoz nació sorda. Fue alumna y hoy trabaja como profesora del colegio La Purísima de Zaragoza para niños con discapacidad auditiva. Este es uno de los centros de referencia en Aragón para los menores que no oyen. Según el Instituto Nacional de Estadística, esta dolencia afecta a uno de cada mil nacimientos, si hablamos de una sordera total, y a cinco de cada mil, si solo existe una carencia auditiva a distintos niveles. El avance en los diagnósticos de los recién nacidos, el estímulo y las nuevas tecnologías se han convertido en los mejores aliados para unas personas que durante toda su vida van a tener que convivir con este trastorno sensorial. Esta semana buscan darle visibilidad con celebración de la Semana Internacional de las Personas Sordas.

Arzoz no tuvo tanta suerte. Pertenece a una generación en la que la sordera no se detectaba de manera temprana. "Podía haber sospechas", dice, que iban marcando un camino. Hoy la tecnología permite, prácticamente, conocer si un recién nacido oye o no. "Es un antes y un después", subraya la docente. Porque la capacidad de comunicación, cuanto antes se active en un menor mejor será para su desarrollo cognitivo. "No importa que esa relación no pueda ser a través de un sonido, lo realmente trascendental es introducir ese estímulo para su rápida interacción", señala. La lengua de signos es una gran opción.

Isabel es la madre de Dani, alumno del mismo centro zaragozano de 12 años. Nació con hipoacusia bilateral profunda. Tiene dos implantes que le permiten captar el sonido, pero necesita del lenguaje de signos para dar forma a la comunicación. "En casa todos nos defendemos a través de ellos", expresa esta madre. El entorno en el que ha vivido siempre ha sido fundamental para que su desarrollo haya sido lo más normal posible.

El día a día de Dani y y el que vivió María Pilar a su edad difiere mucho. Hoy ya no tanto, porque la tecnología facilita el camino de ambos. Disponen de despertadores de luz y vibraciones para el buenos días, relojes que les avisan de un mensaje de Whatsapp, o sistemas por bluetooth que, conectados a sus audífonos, les permiten escuchar la radio, ir al cine o recibir información de los dispositivos electrónicos de la casa. 

La empatía más necesaria que nunca

Claro que no todo son facilidades para un mundo hecho de ruido y sonido. "Solo con un pequeño cambio se puede hacer de la información algo universal", reflexiona Arzoz. Y este pasa por hacer que "la empatía y sensibilidad del entorno sea total". "Mi discapacidad es invisible. Si voy en el tranvía de espaldas, es muy posible que no me entere de alguna llamada de megafonía o de atención de otro pasajero", relata. A ellos les pide comprensión. 

También, a las administraciones. "Con la aplicación de Salud Informa se puede coger cita, pero si me llaman para hacer algún cambio ya tengo poco que hacer", protesta esta profesora. Por ahí se puede mejorar. También a través de la educación de la lengua de signos. Rebeca Santos, compañera de María Pilar e interprete en el idioma de los sordos, reconoce que existe un "déficit de profesionales". Una realidad que, dice, ha cambiado en la última década. "Antes existía una formación específica a través de la formación profesional que ahora ha quedado diluida en un ciclo que abarca muchas más discapacidades, lo que supone que al final no adquieras competencias completas de ninguna y sí, bastante superficialidad", argumenta esta profesional. Según el INE, más de 25.000 personas en todo el país utilizan a diario el lenguaje de signos.

tracking_pixel