La red eléctrica aragonesa está bien dimensionada... por ahora. Hay ocho líneas en riesgo de congestión, como algunas de las que salen de Peñaflor, punto donde convergen producción y gran consumo. En algunas subestaciones, como las de Platea o Cinca, Red Eléctrica tiene previsto invertir casi 14 millones de euros.
El 8,3% de la energía que produce España sale de Aragón. La Comunidad es netamente exportadora, porque genera mucho más de lo que consume, y, además, lo hace a partir de fuentes renovables en un 81%, porcentaje que se va a incrementar en los próximos años, porque se espera que la fotovoltaica y la eólica dupliquen su presencia hasta 2030.
Las infraestructuras eléctricas tienen que asumir, primero, el incremento de la energía que llega y, segundo, el crecimiento de la demanda, porque solo los centros de datos anunciados consumirán cinco veces más que hoy.
En este momento, aseguran los expertos, la red es suficiente, pero hay que dimensionarla. Las inversiones anunciadas por Red Eléctrica en Aragón, que ha añadido fondos adicionales hasta los 430 millones entre 2021 y 2026, tienen ese objetivo.
"Se estima que sería necesario un incremento de entre el 40% y 42% de la capacidad de intercambio con las regiones vecinas. Pero, aún más importante, se necesitan inversiones en las redes de distribución para duplicar los kilómetros de interconexiones internas", explica José María Yusta, catedrático de la Universidad de Zaragoza y experto en mercados energéticos.
Esto significa alcanzar 20 GW de capacidad en Aragón en 2030. Para ello, se crearán y reforzarán subestaciones y líneas, porque tiene que abrirse a grandes consumidores, como la gigafactoría y los centros de datos
"El futuro pasa por aumentar estas redes", apunta Jesús María Sahún, director comercial de Switching Consulting. "También es cierto que muchos de esos procesos industriales que se van a llevar a cabo tendrán la suerte de disponer de conexión directa con centros de producción y eso lo que hace es aliviar el sistema", añade.
El autoconsumo industrial liberará espacio de la red para la electrificación. En 2030 se calcula un aumento de la demanda del 21% respecto a la actual, que roza los 10.000 GW/h.
