La jueza ve indicios de criminalidad en la actitud de los padres de la niña que murió ahogada en Ateca
Los informes forenses preliminares apuntan a que la bebé tuvo la cabeza sumergida en el agua más de una hora tras volcarse el flotador con el que nadaba. La magistrada no descarta intencionalidad en la actitud de los padres

La juez del juzgado Mixto Nº2 de Calatayud, encargada de la instrucción abierta por la muerte de una bebé en Ateca,(se abre en una nueva ventana) aprecia indicios de criminalidad en la actuación de los padres de la pequeña fallecida. La magistrada mantiene a ambos progenitores, de 37 y 35 años, en prisión provisional comunicada y sin fianza como posibles autores de "un delito de asesinato u homicidio imprudente de menor de edad", según informa en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. La determinación definitiva del tipo de delito se realizará cuando la jueza haya valorado el informe final de la autopsia de la niña y hayan concluido las investigaciones judiciales que se llevan a cabo.
Al parecer, según los informes forenses preliminares, las lesiones detectadas en el cuerpo del bebé apuntan a que la muerte de la pequeña podría haberse producido cuando el flotador, en el que estaba colocada la pequeña dentro de la piscina, se volcó quedando su cabeza sumergida en el agua durante más de una hora hasta que fue sacada del agua.
Los detenidos son, además, padres de tres menores más de tres, 10 y 13 años de edad. Todos ellos se encontraban en el domicilio familiar en el momento en que ocurrieron los hechos.
La juez ha citado este martes a declarar como testigo a un vecino de Ateca que se encontró con el padre de la niña cuando este salía de casa, con la bebé en brazos, y se ofreció a llevarlos al centro de salud de la localidad, ubicado a unos 400 metros del domicilio.
En los autos dictados el pasado viernes 26 de julio, la instructora afirma que resulta "absolutamente incomprensible que los progenitores desampararan sin vigilancia, durante horas, a una bebé de tan solo catorce meses de edad, dentro de una piscina, por la propia edad de la menor, ya que esta carecía de autonomía suficiente para cualquier mínima actividad, con el consiguiente riesgo".
Añade, además, que en el atestado policial se refleja que los detenidos "no llamaron a ningún servicio sanitario de emergencias, no solicitaron auxilio médico y fueron caminando hasta el centro médico sin emplear siquiera un vehículo propio o ajeno para llegar inmediatamente a las instalaciones sanitarias y poder intentar salvar la vida de la bebé".
Concluye la jueza en sus autos diciendo que todas estas circunstancias "demuestran, por sí solas, una absoluta dejadez de los detenidos en sus funciones paternofiliales que acabaron desembocando en el fallecimiento de la menor". "Siendo que -agrega- el informe médico forense no descarta que el mecanismo causal del fallecimiento pudiera haber sido intencional por sofocación, de forma que podemos encontrarnos frente a un asesinato doloso y no frente a un homicidio imprudente".
