Ibercaja eleva su previsión de crecimiento de Aragón este año al 2,8 % y de España al 2,7 %
Entre los factores que figuran detrás de esta revisión al alza están el menor impacto del esperado de los aranceles de EE. UU., la inercia positiva del mercado laboral, los salarios o el ahorro generado durante los últimos años

Ibercaja(se abre en una nueva ventana) ha elevado sus previsiones de crecimiento de la economía de Aragón para este año siete décimas, hasta el 2,8 %, y dos décimas en el conjunto del país, hasta el 2,7 % en España.
El menor impacto del esperado de los aranceles de Estados Unidos,(se abre en una nueva ventana) la inercia positiva del mercado laboral, los salarios y el ahorro generado durante los últimos años, además de la contribución que tendrá el impulso del sector inmobiliario, son los factores detrás de la revisión del banco al alza de la estimación del PIB para la región y España.
Por tanto, el director de Comunicación, Marca y Relaciones Institucionales de Ibercaja, Enrique Barbero, ha trasladado un "fundamentado optimismo" frente a los mensajes apocalípticos de los últimos meses.
Un optimismo en el que la entidad ha tenido en cuenta el periodo de inversiones "extraordinario" en el que está inmersa la Comunidad, con proyectos como la gigafactoría de baterías o centros de datos.
Este crecimiento, en el empleo, se traduce en una estimación de aumento de la ocupación del 2 % este año y del 2,4 % en 2026 (del 2,1 % y del 2 % en España), lo que dejaría la tasa de paro en Aragón en el 7,7 % este 2025 y el 7,1 % el próximo año. En el caso de España, quedaría en el 9,9 % y el 9,4 %.
"Kit de supervivencia" para las empresas
Ante un entorno complicado y de incertidumbre por la guerra comercial, las tensiones geopolíticas o los "apagones", Barbero ha sugerido un "kit de supervivencia" para las empresas sustentado en cuatro puntos. El primero, financiero, de disposición de activos líquidos "por si las cosas se complican".
A ese aspecto ha sumado la necesidad de contar con planes de contingencia para afrontar posibles caídas de ventas o compras, tanto de clientes y mercados como de proveedores; invertir para tener capacidad de continuidad de la actividad, en el aspecto tecnológico y de ciberseguridad o de aprovisionamiento de recursos energéticos, y disponer de comités de continuidad y crisis para poder reaccionar ante las contingencias, en este caso.