Grabar o compartir un agresión también es participar: cuando la violencia real se hace viral
Más de la mitad de los delitos de acoso entre menores se difunde en las redes sociales. La Policía Nacional y la fundaciónSOL lanzan una campaña de concienciación sobre los peligros de este comportamiento

El acoso se difunde en redes sociales, donde la violencia no solo se ejerce, también se graba, se viraliza y se convierte en contenido. La Policía Nacional y fundaciónSOL lanzan una campaña de concienciación bajo el lema 'Somo su mejor red' sobre los peligros del denominado ‘happy slapping’, que se traduce como ‘bofetada feliz’, o lo que es lo mismo, cuando la violencia real se hace viral. Más de la mitad de los delitos de acoso entre menores se difunde en redes sociales.
WhatsApp, Instagram y TikTok son los principales canales en los que se producen o se difunden estas agresiones, según los datos recogidos en 2025 por la Fundación Anar, que refleja también el incremento de la IA: más del 14 % de los casos de ciberacoso incluyen el uso de la inteligencia artificial para crear imágenes o audios que llegan a suplantar la identidad.
La campaña pretende proteger a la infancia y la adolescencia en el entorno digital, busca sensibilizar sobre los riesgos de esta violencia y alertar de su normalización. Tiene el objetivo de llamar la atención sobre una violencia que cada vez está más presente en el entorno escolar y digital en un contexto en el que el acceso temprano a redes sociales y dispositivos móviles facilita la grabación y difusión inmediata de contenidos violentos.
El fenómeno 'happy slapping' (bofetada feliz) surgió en el Reino Unido en 2005. Describe un fenómeno violento que se ha extendido en España en los últimos años: grabar una agresión física, verbal o incluso sexual y difundirla en internet a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería, generando un perjuicio que trasciende al momento del ataque y se amplifica a través de la difusión y viralización del contenido. La finalidad suele ser ganar popularidad o ‘likes’ en internet, aunque para la víctima supone una doble victimización: primero la agresión en sí y después la humillación pública que puede perpetuarse en el tiempo.
Estudios recientes reflejan un preocupante incremento de las dinámicas de comportamiento violento en menores españoles. Según la Memoria de la Fiscalía General del Estado 2025, en 2024 se registraron 12.563 delitos de lesiones cometidos por menores, lo que supone un incremento del 8 % respecto a 2022. En este mismo año se iniciaron 120 causas por homicidio o tentativa de homicidio cometidas por menores, un 18,8 % más que en 2023. La Fiscalía vincula esta evolución a dinámicas de grupo y a una escalada en la gravedad de los comportamientos violentos entre jóvenes.
El inspector de la Policía Nacional, Juan Cristóbal Cabiedas Pedraza, con más de 28 años de experiencia en labores de seguridad ciudadana, investigación y prevención de la delincuencia describe el ‘happy slapping’ como una práctica muy extendida entre los menores que trasciende las fronteras del mundo físico y real para difundirse de manera masiva en el mundo digital: "Debemos fomentar la capacidad crítica y el uso responsable de las redes sociales y de las tecnologías en nuestros adolescentes, para que sean conscientes del alcance que pueden llegar a tener sus acciones y el daño que pueden causar a los demás. No podemos entender este tipo de conductas como una broma o un juego puesto que pueden ser constitutivas de delitos contra la integridad moral, lesiones o amenazas, entre otros. Los menores, a partir de los 14 años, tienen responsabilidad penal, afectando las consecuencias hasta su vida adulta".
La campaña aborda esta realidad desde una perspectiva preventiva, invitando a la reflexión. Claudia Caso, directora de fundaciónSOL, pone el foco en lo que es más preocupante: "Muchos jóvenes llegan a percibir estas agresiones como contenido, no como violencia".
En el 61 % de los casos, los agresores pertenecen al entorno cercano de la víctima, son compañeros o amigos y va en aumento año tras año. La Fiscalía advierte de que estas cifras reflejan únicamente los casos que llegan al sistema judicial. La prevención requiere una implicación de las familias y los centros educativos.
Recomendaciones de fundaciónSOL y Policía Nacional
No mirar hacia otro lado: hablar con los menores sobre la violencia que circula en redes.
Educar en empatía digital y responsabilidad para que no se acostumbren a verla como algo "normal".
Ayudarles a identificar que detrás de cada vídeo hay una víctima real, con consecuencias emocionales e implicaciones legales.
Dejar claro que grabar o compartir una agresión también es participar en ella.
Reforzar el mensaje de que no grabar, no difundir y no dar 'likes' es una forma activa de proteger.
Evitar la exposición continuada a contenidos violentos para prevenir la insensibilización y la normalización de la violencia.
Reportar ante las plataformas el contenido para que lo den de baja.
Denunciar siempre estas situaciones y cortar su cadena de difusión.
Guardar posible evidencia digital antes de reportar el contenido a la plataforma en caso de considerar la denuncia por vía judicial.
