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En la cama o en enchufes saturados: peligros al cargar los dispositivos electrónicos

Someter a los aparatos eléctricos a un sobrecalentamiento puede resultar peligroso. Los expertos subrayan la importancia de alejar los dispositivos de materiales inflamables

Una misma regleta para muchos cargadores puede convertirse en un problema de seguridad.
Una misma regleta para muchos cargadores puede convertirse en un problema de seguridad.

Algo tan simple como poner el móvil a cargar cuando uno se va a la cama puede terminar en tragedia. No es algo que ocurra de manera habitual, pero una buena educación a la hora de conectar a la red aparatos eléctricos puede ahorrar más de un susto. Hace una semana, un joven navarro falleció a consecuencia de las quemaduras que sufrió tras la explosión de un dispositivo que estaba cargándose en la mesilla de su habitación. Los expertos alertan del peligro que supone dejar, por ejemplo, el teléfono sobre la cama o saturar una regleta con múltiples utensilios electrónicos.

La base para evitar un accidente es alejar todo aparato conectado a la corriente de una superficie que contenga un material fácilmente combustible. "El problema fundamental es que, por lo general, se calientan. Por eso hay que ponerlos sobre superficies que no se puedan quemar. En una cama, la tela de una sábana puede prender por un exceso de calor o en caso de que salte una chispa", reconoce José Ramón Beltrán, experto en tecnología electrónica de la Universidad de Zaragoza. 

Otro peligro recurrente aparece cuando se hace uso incorrecto, por ejemplo, de una regleta. Son aparatos que se calientan con facilidad, especialmente cuando disponen de muchas salidas y todas están ocupadas por un dispositivo. "La sobrecarga puede generar un cortocircuito y éste una chispa que provoque un incendio", alerta Beltrán. Por eso, este experto recomienda no "castigar" este tipo de utensilios. "En caso de que se quiera enchufar a la red eléctrica un electrodoméstico que necesite mucha energía, como pueda ser una estufa o un secador de pelo, es mejor hacerlo en un lugar de la casa personalizado", recomienda el también investigador del I3A. Es decir, que cuente con un diferencial que haga que salten los fusibles en caso de sobrecarga.

Baterías de litio

Más complejos son los productos que incluyen baterías de litio. Beltrán recuerda el caso de un móvil que explotó en un avión. Su funcionamiento depende de dos polos, positivo y negativo, y un electrolito que se sitúa en medio de ambos y sirve para equilibrar la energía. "En caso de que este electrolito se desplace, por una caída del terminal, un golpe o por el uso, es cuando puede haber problemas, porque el litio acumula el exceso de energía que se genera y que el electrolito no puede equilibrar", explica Beltrán. Es entonces cuando aumenta el riesgo de sobrecalentamiento del dispositivo.

Los casos de este tipo son mínimos. "Las empresas destinan mucho dinero a conseguir que la seguridad sea extrema", afirma este experto, que se pregunta con ironía por la cantidad de móviles, ordenadores y tabletas que se usan a diario sin que haya sobresaltos.

El mito del cargador enchufado a todas horas

"No existe riesgo alguno en dejar un cargador enchufado a la red eléctrica sin que se esté haciendo uso de él". Así de tajante se muestra Beltrán que, sin embargo, sí alerta de un mayor gasto eléctrico. "24 horas, 7 días a la semana, los 365 días al año, por poco que sea al gasto...", reflexiona, como también lo hace cuando habla de los materiales y el origen de los dispositivos de carga: "Ahí es donde se juega con fuego, entre los originales y los más económicos". El control sobre este tipo de ventas, dice, ofrece todavía lagunas jurídicas.

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