
El dispositivo para la prevención y extinción de incendios forestales del Gobierno de Aragón (Infoar)(se abre en una nueva ventana) ha dado un paso significativo en la modernización de sus capacidades operativas con la incorporación de una unidad de drones equipada con dos aeronaves no tripuladas. "Supone un avance claro en la capacidad de análisis durante el incendio, en la reducción de la incertidumbre durante las operaciones y en la mejora de la seguridad del conjunto del dispositivo", han señalado desde el Ejecutivo autonómico en una nota de prensa. La inversión total asciende aproximadamente a 15.000 euros.
La unidad está compuesta por 16 profesionales entre agentes para la protección de la naturaleza (APNs) y técnicos de los servicios provinciales de Medio Ambiente y Turismo de la dirección general de Gestión Forestal y de la empresa pública Sarga. La nueva unidad de drones de Infoar está integrada en la Operadora de Emergencias de Aragón (Odear), lo que permite su plena coordinación dentro del sistema autonómico de emergencias.
Además, miembros del equipo han recibido formación específica en seguridad a través de la UNED y mantienen colaboración con el equipo Pegaso de la Guardia Civil de Teruel, especializado en operaciones con drones.
De forma experimental, la unidad ha iniciado ya su fase operativa con distintas actuaciones en el territorio aragonés. Entre ellas destaca su participación en la quema prescrita de Cella (Teruel) a finales de febrero, el análisis del área afectada por el incendio de Corbalán (Teruel) y la inspección de infraestructuras forestales en Tabuenca (Zaragoza).
Más allá del ámbito estrictamente vinculado a los incendios forestales, el dron ha sido empleado recientemente en la comarca de la Comunidad de Calatayud en tareas de apoyo a la gestión de la biodiversidad. Gracias a su potente capacidad de 'zoom', se han inspeccionado nidos de aves rapaces protegidas con el objetivo de evaluar su capacidad reproductora sin generar afectaciones sobre las especies.
Desde el punto de vista técnico, el uso de sistemas aéreos no tripulados supone una mejora sustancial en la vigilancia y análisis del comportamiento del fuego, especialmente en fases críticas como la liquidación. Los drones facilitan observar con precisión zonas inaccesibles desde tierra y, entre otras funciones, detectar reactivaciones.
El equipo opera actualmente con dos drones, uno de ellos de reciente adquisición. Ambos cuentan con sistemas de georreferenciación, y el segundo incorpora, además, cámara térmica infrarroja, lo que amplía de forma significativa sus capacidades de análisis en incendios forestales.
Asimismo, se han adquirido baterías adicionales con el objetivo de aumentar la autonomía de vuelo y mejorar la operatividad en intervenciones prolongadas.
