El Clínico y el Servet trabajan para que los pacientes completen en Aragón la terapia CAR-T contra el cáncer
Se trata de una nueva terapia que se aplica parcialmente en los hospitales aragoneses. Modifica genéticamente los linfocitos para destruir el tumor. Se trabaja para que los pacientes no tengan que salir de la comunidad para completar el proceso

Los dos hospitales aragoneses de referencia, el Miguel Servet y el Clínico, trabajan para poder completar una nueva terapia contra el cáncer, conocida como CAR-T sin salir de Aragón. Este tratamiento modifica genéticamente los linfocitos para localizar y destruir el tumor. Actualmente, estos centros hospitalarios sólo extraen las células y los pacientes, unos 20 al año, tienen que salir fuera de la comunidad para completar el proceso.
La mitad de los pacientes sometidos a este procedimiento ha obtenido una remisión total de la enfermedad a corto plazo. Los retos pasan por mantener esa respuesta en el tiempo y desarrollar las supercélulas fuera de las farmacéuticas para abaratar costes.
El Clínico realizó la primera extracción, o aféresis, en agosto y el Servet, en noviembre. En este momento trabajan intensamente para poder realizar también la última fase. Esta tecnología implica el trabajo de "farmacéuticos, neurólogos, intensivistas, inmunólogos", como ha señalado Mayte Olave, jefa de servicio de Hematología del Hospital Clínico.
Lo que se hace en primer lugar es extraer los linfocitos del paciente. Después, se envían a un laboratorio ubicado en Holanda, donde se modifican y se multiplican. El último paso es volverlos a introducir en el paciente.
Guillermo Pinedo se sometió en junio a este tratamiento para acabar con un linfoma recurrente: "Entonces es cuando te ofrecen la terapia CAR-T. El nuevo tratamiento que llevaba unos años en experimentación y en estudio y que se supone que es la cura futura para los enfermos de linfomas".
"Es terriblemente difícil, costoso, estresante e inapropiado que el paciente se tenga que ir a aplicar un tratamiento de estas características fuera de la comunidad", ha subrayado Pilar Delgado, jefa de servicio de Hematología del Hospital Miguel Servet.
Unos 20 aragoneses reciben al año este tratamiento valorado en unos 350.000 euros. La gran mayoría pasa esas seis semanas en Barcelona, un duro proceso que tiene que atravesar el paciente: "Tienes que dejar aquí a tu familia, a tus hijos, a tus hijas... Es complicado", ha explicado Guillermo.
