El cabecilla de la 'manada' de Huesca niega conocer a la víctima, cuya versión es considerada "coherente"
La Fiscalía solicita para el procesado 17 años de prisión por agresiones sexuales continuadas y acoso, mientras que la acusación particular añade amenazas y eleva su petición a 22 años de cárcel

El juicio al cabecilla de la denominada 'manada' de Huesca ha quedado visto para sentencia este lunes en la Audiencia Provincial de la capital altoaragonesa(se abre en una nueva ventana). Durante su declaración, el procesado ha asegurado que ni conocía a la víctima ni estaba en ninguno de los momentos que se relatan. Por otro lado, las psicólogas forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) que atendieron a la víctima, y que también han intervenido en la sesión, han asegurado que el relato de la joven es "coherente" y presenta indicadores de credibilidad.
La Fiscalía solicita para el detenido 17 años de prisión por agresiones sexuales continuadas y acoso, mientras que la acusación particular añade amenazas y eleva su petición a 22 años de cárcel.
"Cuando salgo de prisión me enseñan una foto y me dicen que es ella. Al tiempo yo me la encuentro de fiesta, ella se me queda mirando, no me dice nada. Y yo me la quedo mirando, la reconozco y ella me estaba mirando. No sé si me reconoció y lo que hice yo fue irme", ha asegurado el detenido. Los hechos de los que se le acusa ocurrieron cuando él tenía 21 años y ella, 14. Tanto en el diario de la víctima como en su declaración aparece el nombre del procesado de forma recurrente.
La 'manada' estaba compuesta por cinco menores y tres adultos. Los otros dos miembros mayores de edad llegaron el pasado enero a un acuerdo de conformidad(se abre en una nueva ventana) por el que se encuentran cumpliendo una condena de cinco años y dos meses de prisión por un delito de agresión sexual continuada y acoso. La Fiscalía pedía para cada uno de ellos 17 años de cárcel.
Los diarios, clave
Las agresiones comenzaron en 2019 y se prolongaron durante dos años en diferentes puntos de la ciudad de Huesca. Es lo que contó el pasado viernes la víctima a puerta cerrada, donde explicó que no tenía relación con los agresores, pero que los conocía del barrio.
Cuando sucedieron los hechos ella estaba tutelada por protección de menores y sus educadores hablaron de un incidente en 2021 por el que se destaparon las supuestas agresiones. "Las personas que estaban al otro lado de la valla del centro le dijeron algo y ella lo reconoció y se quedó paralizada", recordaron.
La denuncia llegó después y comenzó la investigación policial, en la que los diarios de la víctima son la clave. "No es ella la que tiene voluntad de ir a denunciar. Los diarios los fuimos a buscar los investigadores y en ningún momento hablaba de que le pagasen", explicó durante su declaración uno de los policías.
Sin embargo, la defensa, tras un informe basado en los diarios, cree que podría sufrir un trastorno límite de la personalidad por el que habría reinterpretado los hechos. "Tuvieron lugar, pero, seguramente no de la forma en que luego [la víctima] lo narra al cabo de dos años. No voy a decir que voluntariamente, si no llevada por su patología masoquista participa en un juego", ha asegurado el psiquiatra de la defensa.
