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El 30% de los cánceres en mujeres son de mama, el más mortal para ellas

Los cribados y las mamografías son sinónimos de prevención y consiguen detectar casos iniciales, aumentando las posibilidades de curación

La prevención es la clave de la supervivencia en el cáncer de mama. / Aragón TV
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Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el cáncer de mama. En 2023 se diagnosticaron en España unos 35.300 casos y en Aragón, 900. Eso supone casi el 30% de todos los cánceres diagnosticados en mujeres. De hecho, es el cáncer más frecuente y el que más muertes causa en la población femenina.

El principal factor de riesgo en el cancer de mama es precisamente ser mujer, aunque también pueden sufrirlo los hombres, pero es menos frecuente. Además de la edad, los hábitos saludables son fundamentales para prevenirlo y también acudir a los cribados. Gracias a ellos se están consiguiendo más diagnósticos en la fase inicial y que el tratamiento sea más eficaz.

En Zaragoza, el Hospital Miguel Servet ha realizado ya estudios genéticos a 1.484 familiares de pacientes con cáncer de mama y ovario desde 2003. Se trata de un proceso de incremento progresivo que, como detalla la jefa de la sección de Genética del Servicio de Bioquímica Clínica, Silvia Izquierdo, alcanza ya el análisis de 5.623 casos relacionados con esta enfermedad.

La cifra no para de aumentar debido al buen hacer de los profesionales y a los avances científicos en este tipo de estudios. La prevalencia de cánceres hereditarios supone únicamente entre un 5 y 10% del total, por tanto, para saber qué pacientes son candidatos para este tipo de estudio resulta indispensable tener en cuenta unos criterios definidos y consensuados por diferentes sociedades científicas, así como las recomendaciones de grupos de expertos.

En el caso de cáncer de mama y ovario se valoran diferentes criterios, como la edad al diagnóstico, si se trata de un cáncer de mama triple negativo, si es un cáncer de mama bilateral, que sea un cáncer de ovario seroso de alto grado, los antecedentes familiares de cáncer de mama, ovario, próstata o páncreas, si hay mutación identificada en tumor o si se trata de un cáncer de mama en varón.

Una vez que se realiza el estudio a dicho paciente, los profesionales de la sección de Genética notifican y asesoran según los resultados de los estudios, que solo son concluyentes en el 25% de los casos.

A pesar de lo que se pueda creer, conocer si existe una mutación genética en un cáncer puede resultar muy positivo para el paciente. Ya que ayuda a la toma de decisiones médicas y le abre la puerta a la posibilidad de tratamientos farmacogenéticos orientados a su tipo de cáncer, además de ayudar a sus familiares de cara a un diagnóstico precoz mediante seguimiento y control preventivo.

Habitualmente, en la mayoría de los casos, la información de dicho resultado positivo se transmite al paciente por parte de los profesionales de la sección de Genética y por sus respectivos oncólogos. El paciente es el responsable de informar a sus allegados debido a la protección de datos.

Los cribados, la puerta a la curación

El cáncer de mama no tiene edad. Luisa María Heras tenía 42 años cuando ella se detectó un bulto en la parte alta del pecho. Nunca le habían hecho una mamografía: "Es muy importante que bajen la edad de los cribados. Hay una franja entre 40 y 45 que cada vez estamos más, porque yo tengo varias amigas, y es una franja que no nos miran".

Las mamografías en el sistema público de Salud solo se hacen desde los 50 hasta los 69 años. La detección precoz está unida a la supervivencia. Por eso, cada vez hay más avances médicos. Entre ellos, la colocación de semillas. Con un pequeño dispositivo localizan tumores muy pequeños, no palpables. Se evitan intervenciones y molestias a las pacientes.

Otro sistema novedoso que realizan en el Hospital Miguel Servet es la crioablación. Consiste en la congelación de tumores en mujeres mayores polimedicadas. Se evita así la intervención.

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