El 17% de los menores tiene obesidad en España: "No hay que prohibir nada, pero sí limitarlo"
Este martes, 4 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad, una enfermedad que afecta a más del 20% de los adultos

Más del 20% de la población adulta, y más del 17% de los menores, tiene obesidad(se abre en una nueva ventana) en España. Los estudios demuestran los efectos directos de la pérdida de peso. Por ejemplo, reducir un 5% el sobrepeso ya supone una mejora en los riesgos cardiovasculares, y si esa disminución es del 10%, se recorta en un 80% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En el caso de los más jóvenes, el 40% de los escolares están por encima de su peso, algo que los expertos ya califican como la epidemia del siglo XXI. Este martes, 4 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad.
"Hay alimentos que no deben ser de consumo diario, pero eso no implica que haya que prohibirlos, aunque sí limitarlos", explica Gloria Bueno, presidenta de la Sociedad de Pediatría de Aragón, Rioja y Soria (Spars). Entre ellos, la experta indica que se encuentran las bebidas carbonatadas, los productos de repostería o los embutidos más grasos.
Para realizar desayunos y meriendas saludables, Bueno recomienda escoger hidratos de carbono con alto contenido en fibra, como los panes, fruta o frutos secos, que suponen "un aporte adicional y son un complemento relevante". Además, "los lácteos son importantes, porque suponen en la infancia una fuente de calcio". En el caso de estos últimos, señala que la mejor opción son los de tipo natural.
En cuanto a las comidas principales, las recomendaciones de la experta son consumir, en los primeros platos, tres o cuatro veces por semana verdura, entre una y dos legumbres y pasta o arroz en una ingesta cada uno. "En los segundos hay que introducir la proteína, que sería la carne o el pescado", explica.
"En los niños pequeños es muy importante combinar colores, ya que muchas veces el plato entra por la vista, y la imitación: los menores van a comer lo que vean que ingiere el adulto", señala Bueno.
Por otro lado, la experta también subraya la necesidad de realizar ejercicio físico de manera moderada durante 45 minutos al día. "Podemos combinarlo y distribuirlo. Nuestros adolescentes están muy motivados con esto de ir al gimnasio y les recomendamos que hagan actividades variadas, no solo de fuerza muscular, también cardiovascular", apunta.
Visión negativa en las redes
Las redes sociales, con Instagram a la cabeza, refuerzan la visión negativa de la obesidad, según un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) que radiografía la percepción social sobre el reflejo en los medios de comunicación y redes sociales de la obesidad.
El grupo de investigación ha elaborado un estudio centrado en una encuesta a 850 personas con el fin de conocer cuál es la percepción que tiene la población general sobre el reflejo en medios de comunicación y redes sociales de la obesidad, "un problema creciente de salud pública a escala global".
Entre las principales conclusiones, se constata que la sociedad considera que las redes sociales transmiten una información negativa o muy negativa de la obesidad (69,6%), un porcentaje que se reduce al 57,3% en el caso de los medios de comunicación tradicionales. Dentro de las redes sociales, Instagram es la que, según el 60% de las personas encuestadas, refleja la imagen más negativa, un dato muy superior a las siguientes plataformas.
TikTok es la segunda red social donde más discursos de odio relacionados con la obesidad identifican, con el 20,5%, seguida de Facebook (19%), X (16,5%) y YouTube (10,7%).
Los resultados permiten, según la UPV/EHU, "establecer una conexión entre esa percepción negativa y la relevancia que se da a la imagen corporal y a los estándares de belleza dominantes". Así, el 68% de los encuestados considera que en redes sociales predomina el enfoque estético -de imagen corporal y estándares de belleza-, mientras que en los medios de comunicación este porcentaje se reduce al 60%.
Esta visión se refuerza con el dato de que el 90% está muy o bastante de acuerdo con que estas plataformas fomentan una mayor comparación entre los cuerpos y que el 82% cree que la publicidad en televisión y los medios de comunicación impresos promueven estándares de belleza poco realistas (82%).
En concreto, casi el 80% de los encuestados piensa que la prensa rosa y los programas de entretenimiento tratan la obesidad de forma "sensacionalista". Esa visión tiene además un marcado sesgo de género, ya que el 80% de las personas que han participado en este estudio admite que "la mayor presión social para ajustarse a los estándares de belleza" actuales recae en las mujeres.
Esta percepción, según subraya la UPV/EHU, se confirma con el hecho de que el número de mujeres que afirma sentirse "frecuentemente presionada por la publicidad de productos de dietética o programas de ejercicio para perder peso" prácticamente dobla al de los hombres, un 45% frente al 26%.
La imagen negativa que se transmite desde los medios de comunicación y redes sociales asociada a la obesidad lleva a "una estigmatización hacia las personas gordas con denuncias públicas puntuales, como sucedió en diciembre de 2023 con el fallecimiento de la actriz Itziar Castro y la reciente polémica con la elección de la cómica Lalachús para la retransmisión de las campanadas de Nochevieja", según recuerda la UPV/EHU.
Ese rechazo a las personas gordas, precisa, "tiene un nombre, gordofobia, cada vez más presente en los medios de comunicación". En ese sentido, según la encuesta, el 82,7% dice haber escuchado o visto este término alguna vez (un 30,9% a través de las redes sociales, un 17% a través de los medios de comunicación y un 40% por ambos canales).
Por otro lado, la estigmatización de las personas gordas está "estrechamente vinculada a la identificación de la obesidad como una consecuencia de decisiones individuales, muy alejada de la evidencia científica, que define la obesidad como una realidad compleja y multifactorial", apunta la UPV/EHU. Así, el 47% de las personas encuestadas afirma que la obesidad es una cuestión de "responsabilidad individual".
Sin embargo, cuando se abordan las posibles soluciones, las personas encuestadas inciden más en medidas colectivas e institucionales. Entre las más destacadas, el abaratamiento de los alimentos saludables (93,8%), más campañas de concienciación por parte de las instituciones públicas (87,2%) y una legislación más estricta de los alimentos ultraprocesados y azucarados (83,7%).
Pese a la importancia de las instituciones en estas medidas y la necesidad de soluciones globales, el 54,5% de los encuestados no recuerda ninguna campaña de prevención y concienciación sobre el problema de la obesidad y entre los que recuerdan alguna, el 80% afirma que la ha visto de manera puntual.