
Los 60 vecinos de un edificio de la localidad zaragozana de Caspe que iban a ser desalojados este jueves de forma preventiva por riesgo de derrumbe se han negado a abandonar sus domicilios. El inmueble, de cinco plantas y situado en la calle Paseo Nuevo, 8, debía ser evacuado después de la emisión este miércoles de un informe técnico que advertía del peligro estructural al haberse movido los cimientos. La alcaldesa de Caspe, Ana María Jarque, había firmado esta mañana el decreto que ordena el desalojo para garantizar la seguridad.
"Con este informe de ruina, que señala que esta parte del edificio se puede caer en cualquier momento, y también la climatología que estamos sufriendo en estas últimas semanas y la tormenta que se avecina, no podemos arriesgarnos", ha asegurado Jarque, aunque los vecinos han decidido quedarse bajo su propia responsabilidad.
Los residentes, entre los que se encuentran 23 menores, iban a ser trasladados al pabellón municipal 3 de la localidad.
Debido a la orden de desalojo preventivo, el Ejecutivo autonómico ha activado el Plan Territorial de Protección Civil de Aragón (Platear) en fase de alerta. El operativo, coordinado por el Gobierno de Aragón, cuenta con los siguientes cuerpos movilizados: Policía Local de Caspe, Guardia Civil, agrupación de voluntarios de protección civil de la Comarca Bajo Aragón Caspe y Cruz Roja, que están llevando a cabo el desalojo y la atención a las personas afectadas.



