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Aragón

Las cuencas del Aragón y el Gállego-Cinca, en alerta por sequía ante la falta de lluvias

Los embalses afrontan mínimos preocupantes tras un verano muy seco y las restricciones ya afectan al regadío y a la generación hidroeléctrica

Embalse de Mediano, al 17 % de su capacidad por la sequía.
Embalse de Mediano, al 17 % de su capacidad por la sequía.Aragón TV.

Las cuencas del Aragón y el Gállego-Cinca están en alerta por sequía después de meses con escasas precipitaciones y temperaturas elevadas. La falta de lluvias han reducido las reservas de agua y algunos embalses afrontan niveles especialmente bajos.

Uno de los casos más destacados es el del embalse de Mediano, que se encuentra al 17 % de su capacidad, con apenas 73 hectómetros cúbicos de agua. Durante todo el verano ha suministrado recursos para riegos y abastecimientos, en un periodo marcado por la práctica ausencia de precipitaciones y las altas temperaturas.

La situación también afecta al embalse de El Grado, que se encuentra al 50 % de su capacidad. Su central hidroeléctrica ha dejado de turbinar hace 15 días porque el nivel del agua ya no alcanza la cota necesaria. Según la Confederación Hidrográfica del Ebro, la última vez que se registró una situación similar fue en 2023.

La sequía también está afectando a los abastecimientos. Los bomberos han tenido que transportar agua a municipios cuyos manantiales se han quedado secos. Los últimos casos se han registrado en Santa María de Buil y Sarratillo, en la Comarca de Sobrarbe.

Los regantes modifican sus dotaciones

Las cuencas del Cinca, Gállego, Aragón y Arba se encuentran en alerta y sufren una situación de sequía prolongada, al igual que la del Ésera. En esta última, el embalse de Barasona no alcanza el 20 % de su capacidad.

La escasez de agua ha obligado en algunas zonas a los regantes a modificar sus dotaciones para poder completar la campaña.

Rogelio Galván, jefe de Estudios Económicos de la Oficina de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro, señala que la situación podrá afrontarse a corto plazo, aunque la evolución dependerá de las precipitaciones de los próximos meses: "Vamos a ser capaces de solventarla porque en octubre acabarán de regar. A partir de ahí, pues es cierto que los abastecimientos estarán garantizados pero dependeremos de cómo venga el invierno en precipitaciones para que la próxima campaña en marzo pueda satisfacerse con normalidad".

Menor capacidad para generar energía hidroeléctrica

La escasez de agua también se deja notar en la generación de energía hidroeléctrica. Los bajos niveles del embalse han obligado a detener la actividad de la central de El Grado.

Galván explica que "empieza a notarse más la menor capacidad de turbinación de algunas centrales", especialmente porque "depende de la altura de agua que tienen, lo que llaman el salto, dependiendo de eso se puede turbinar más o menos y, si ese salto no se da en condiciones óptimas, se pierde la capacidad de hacerlo".

Con la llegada del otoño, la evolución de la situación queda pendiente de las precipitaciones. Las cuencas aragonesas necesitan lluvias para recuperar las reservas y afrontar con mayores garantías la próxima campaña de riego.

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