
Cuatro jóvenes migrantes que estaban acogidos en el albergue Pirenarium de Sabiñánigo han terminado durmiendo en la calle tras un periplo en el que dicen que han sido “engañados”. Relatan que la Fundación Apip-Acam les puso en contacto con un empresario de Burgos para ofrecerles un contrato de trabajo. Sin embargo, no llegaron a firmar nada, estuvieron “en condiciones lamentables” y finalmente les dijo que tenían que irse. Ahora han denunciado a esta persona y a la fundación, mientras esperan una alternativa. Desde la fundación, mientras, recuerdan que una vez que los usuarios salen del sistema de acogida, en casos como este deben dirigirse a entidades de primera acogida, en la que esta fundación no tiene competencias, para gestionar sus necesidades. El albergue de Yebra de Basa se ha ofrecido a acogerlos durante los próximos días.
"No tenemos familia aquí. Hay gente que tiene familia, pero nosotros no, así que la única solución era venir aquí. Volvimos aquí para que nos ayudasen, para ver si nos podíamos quedar, pero ellos no nos entendieron. Cerraron las puertas, cerraron todo”, explica uno de los cuatro jóvenes de entre 18 y 21 años procedentes de Gambia que permanecen a las puertas del albergue. La asociación Refugiados Pirineos está dándoles apoyo e insisten en que son solicitantes de protección internacional, “les asiste el Estatuto del Refugiado y tienen unos derechos”, ha explicado su portavoz Elías Martínez en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV.
Martínez ha detallado cómo salieron del albergue y del programa de asistencia por una oferta de trabajo con una supuesta duración de dos meses. “Desconocen muchas cosas, no tienen información sobre qué ocurre si firman esa salida. Firman y no les entregan ninguna copia, ni sueldo, ni la jornada, y según cuentan ellos reciben presiones de la fundación para que acepten el trabajo con afirmaciones de que, si no lo hacen, no les van a renovar la tarjeta roja de asilo”, ha afirmado el portavoz.
Finalmente, explican que el miedo les llevó a firmar su salida a 20 chicos que estaban en Sabiñánigo, pero una vez llegan a Burgos se encuentran con “una casa sucia, una especie de corral, sin agua caliente, en unas condiciones lamentables para su dignidad”. Allí no firman ningún tipo de contrato y tras dos semanas, del 23 de septiembre al 5 de octubre, “de un día para otro” el empresario les dice que no pueden continuar trabajando.
Estos cuatro jóvenes son los que deciden volver a Sabiñánigo, “porque se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema”. Cuentan que desde la fundación les dicen en un primer momento que pueden volver, pero después rectifican y cuando llegan a la localidad oscense se cercioran de que no pueden reingresar en el programa. Desde Apip-Acam sostienen que ya no están en situación de emergencia, sino de acogida y que ellos no tienen competencias en este ámbito.
“Solicitan su reingreso extraordinario y podrían perfectamente poder volver a acogerles dentro del centro. Nosotros les ayudamos con comida, esta noche les han llevado mantas para que puedan dormir. Este fin de semana les han dado alojamiento los servicios sociales, pero desde este lunes están en la calle”, ha lamentado Elías Martínez.
Respuesta de Apip Acam
Mientras, desde la Fundación Apip-Acam, han informado a la Subdelegación del Gobierno en Huesca que estas personas, en situación de Protección Internacional, se desplazaron a otra provincia con un contrato de trabajo en el sector agrícola. De las 20 personas desplazadas, 9 han regresado a Sabiñánigo y algunas de ellas han solicitado su reingreso en el centro de Apip Acam. Sin embargo, señalan, este es un centro de Fase 1 (Emergencia) de atención a personas en situación de Protección Internacional.
Informa que, una vez los usuarios salen del sistema de acogida, en caso de situación de vulnerabilidad, y tal como establece el protocolo de acogida, deben dirigirse a entidades en Fase 0 (de primera acogida) donde Apip-Acam, señalan, no tiene competencias, para gestionar sus necesidades y su derivación a nuevos recursos. Así lo han hecho varias de las personas desplazadas en la provincia de destino, afirman.
