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Consejos y requisitos para viajar en verano con una mascota y evitar contratiempos

Para poder desplazarse por España con un perro o un gato es necesario que el animal esté identificado con un microchip y el pasaporte esté en regla con la vacuna de la rabia válida. En caso de ir un país de la UE o a un tercero las exigencias cambian

La gata Suky, y los perros Lia y Tino. / S. Villa, T. Pérez.
La gata Suky, y los perros Lia y Tino. / S. Villa, T. Pérez.

Muchas personas se plantean en verano pasar las vacaciones con su mascota,(se abre en una nueva ventana) pero no tener en cuenta una serie de recomendaciones o los requisitos pertinentes pueden generar un importante contratiempo. Cada vez resulta más fácil poder desplazarse en tren o en avión con un animal doméstico y aumenta el número de hoteles, alojamientos y restaurantes que permiten la entrada de animales, pero conviene "ser previsor" y conocer los documentos o normas que autoridades o responsables pueden exigir. 

"Hay que diferenciar si se viaja con una mascota dentro del territorio nacional, por la Unión Europea o a terceros países, donde los requisitos son diferentes", explica Luis Javier Yus, gerente del Colegio de Veterinarios de Zaragoza, quien recomienda "ser previsor", ya que muchos "no son conscientes de toda la burocracia que hay que hacer", y resulta crucial, añade, "consultar antes en un centro veterinario". 

Actualmente, para viajar dentro de España se requiere tener el pasaporte del animal en regla, con la vacuna frente a la rabia válida en el momento del viaje, además de estar identificado con un microchip. En caso de desplazarse a un país de la Unión Europea se debe disponer de un pasaporte europeo para el movimiento de animales de compañía, "y la desparasitación interna en las 48 horas previas al viaje", subraya Yus, quien apunta, además, que en caso de países como Reino Unido o Suiza "se pide un examen clínico por parte de un veterinario en las 48 horas previas al viaje", que deber quedar reflejado en el pasaporte. 

La cosa se complica si se quiere viajar con la mascota a un tercer país, ya que es necesario "ponerse en contacto con bastante antelación con el centro veterinario", y los requisitos "varían" de unos países a otro. Como señala el gerente del Colegio de Veterinarios de Zaragoza, "se necesita el pasaporte, con la vacuna de la rabia actualizada, el microchip, la desparasitación, y en algunos países incluso hay que hacer toma de muestras de sangre para ver los niveles de anticuerpos para la rabia, que tardan entre 20 y 25 días en estar listos". 

Gracias a estas medidas, comenta Luis Javier Yus, España es un país libre de rabia y Europa también, mientras que hay terceros países "no exentos de ella, que es transmisible a las personas y mortal". 

Cada vez más facilidades en alojamientos y restaurantes

Como señala Yus, la legislación permite viajar con mascotas en determinadas condiciones, y según el tamaño, y cada vez más alojamientos y restaurantes permiten el acceso de animales. "Posiblemente, estos establecimientos ven en ello una oportunidad económica de tener más clientes. En algunos hoteles hay que dejar una fianza por si se produce algún desperfecto, aunque suelen ser animales que no causan ningún daño. Y en los restaurantes pueden entrar si no especifica la prohibición". 

Un verano más, la oscense Teresa Pérez viajará de vacaciones con sus dos perros; Lía, que tiene cinco años y pesa nueve kilos, y Tino, de tres años y 20 kilos de peso, pero ha tenido que hacer un pequeño cambio. "Queríamos ir al Pirineo francés para hacer senderismo, pero no podemos porque en la mayoría de zonas naturales no puedes ir con ellos. Por eso, hemos decidido ir al Pirineo catalán, que podemos llevar a los animales, siempre atados, y nos alojaremos en un bungaló de un campin". 

Hasta ahora Pérez ha viajado con su pareja y los perros a los Picos de Europa, en Asturias, y a varios hoteles de Albarracín (Teruel) y León. "Por lo general es una experiencia buena. Tienes que adaptarte, porque en muchos sitios, como monumentos, no te dejan entrar con los perros, y tienes que turnarte para hacerlo. Lo mismo pasa para comer o ir a la playa. Al final, lo que hacemos es buscar en internet, antes de ir, lugares que admiten perros, dónde comer con ellos, y así es todo mucho más sencillo", subraya.

Aunque cada vez hay más opciones para viajar con animales domésticos, la propietaria de Lía y Tino considera que todavía existen algunas dificultades y queda mucho por hacer. "Hay trabas para viajar en tren, por ejemplo, dependiendo de lo que pese el perro; en avión van en bodega, lo que no respeta especialmente los derechos de los animales; en muchos restaurantes no pueden entrar; y en el tranvía de Zaragoza, por ejemplo, solo en un vagón y siempre atados, con bozal, y sin que haya más canes", recalca. 

Distinto es el caso de la ejeana Sofía Villa y su gata Suky, de cinco años, quien lo "pasa mal" en los viajes, por lo que optó por darle un fármaco para dormir. "Con la pastilla se duerme o, al menos, entra en un estado de semiinconsciencia que hace que no se entere del viaje, lo que le beneficia a ella, que no se altera, y a los pasajeros, que no tienen que aguantar sus constantes maullidos", añade. 

Junto a ello, Villa relata que a su gata le cuesta adaptarse a nuevos lugares. "Viajé con ella durante dos años a Sevilla, cuando estudiaba allí. Cuando llegábamos estaba unas horas rara, se escondía, y no quería salir y comer, pero al rato se acostumbraba. Y al regresar a Ejea de los Caballeros lo mismo; al principio estaba extraña, pero, a las horas, volvía a reconocer el lugar. Una vez la dejé en una guardería, pero no comió ni hizo sus necesidades durante la estancia, y luego estuvo varios días muy rara, por lo que no volveré a dejarla". 

Finalmente, la ejeana recomienda, en caso de hacer un viaje largo con un gato, "darle una pastilla o algo similar para calmarlo", pero para viajes cortos aconseja no llevarlo, "ya que es un animal de costumbres, de hábitos, y los cambios les generan mucha ansiedad", concluye.

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