Condenan a 12 años y medio de cárcel al conductor que atropelló mortalmente a un joven en Zaragoza
Además, deberá indemnizar a otra joven que fue testigo del suceso con 19.500 euros por estrés postraumático

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha condenado al autor del atropello mortal de un joven a la salida de una discoteca en Zaragoza a 12 años y seis meses de prisión y a la privación del derecho a conducir durante 10 años. Además, deberá indemnizar a una joven que fue testigo con 19.500 euros.
Los hechos ocurrieron en febrero de 2022 y, tras el juicio celebrado este mismo mes, el jurado popular lo consideró, por unanimidad, culpable de homicidio doloso eventual, tentativa de homicidio y conduccción temeraria tras el atropello que acabó con la vida de una persona de 18 años e hirió de gravedad a otra, de 19.
Según la sentencia, el condenado "debido a su forma de conducir" impactó frontalmente y con gran violencia contra dos de los jóvenes que caminaban por la calzada en un tramo en el que debido a la presencia de una gasolinera la acera se interrumpía. Añade que el condujo "con manifiesto desprecio a la vida de los demás". Además, deberá indemnizar a una de las supervivientes con casi 20.000 euros por estrés postraumático.
Es la primera vez que la Audiencia de Zaragoza condena un atropello mortal como homicidio intencionado y no imprudente. Las acusaciones pedía hasta 15 años de cárcel, pero la sentencia ha tenido en cuenta la atenuante de embriaguez y considera que "el acusado tenía mermada su capacidad de conducir en grado leve".
El suceso ocurrió en 2022 a la salida de la discoteca Supernova
El atropello mortal se produjo en febrero de 2022, cuando las víctimas acababan de salir de la discoteca Supernova y caminaban por la calzada en un tramo donde se interrumpía la acera debido a la presencia de una gasolinera. El impacto fue brutal. Uno de ellos, un joven de 18 años, falleció a las pocas horas. Otra joven, de 19, resultó herida con diversas fracturas y una tercera arrastra secuelas psicológicas.
El conductor, que dobló la tasa de alcohol permitida, continuó circulando tras el atropello e incluso llegó a detenerse en un semáforo en rojo más adelante. Por eso, la condena considera que no fue un homicidio por imprudencia, como es habitual en los accidentes con víctimas mortales.
