
El centro tecnológico aragonés Circe (Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos) afronta por tercera vez en sus más de 30 años de historia un traslado de su sede, en esta ocasión al nuevo Distrito Aragonés de Tecnología. Dentro de unos años, continuarán allí el trabajo en I+D+i, cuyas soluciones ponen al servicio de las empresas para que mejoren en competitividad de cara al mercado. Fruto de esto, el retorno logrado en compañías de la Comunidad es de 13 millones de euros.
"Es una apuesta que nos va a impulsar, permitir un crecimiento más rápido y dar estabilidad, tras pasar por la Escuela de Ingenieros, la Expo y, de aquí en unos años, al Distrito Aragonés de Tecnología", ha señalado su director general, Andrés Llombart, en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV. Uno de los aspectos de mejora tendrá que ver con la capacidad de hacer experimentos de grandes dimensiones cerca del origen, lo que suele "dar confianza" a las empresas colaboradoras.
"En Aragón la actividad se ha multiplicado por cinco en cinco años", ha reconocido Llombart, quien recuerda que en el 2024 crecieron un 15%, y que su fin es "dotar de investigación, innovación y conocimiento" a muchos sectores que "les den alas".
La IA y el 'Big Data' son la base de toda investigación
El trabajo en torno a la eficiencia de los grandes centros de datos es uno de los objetivos del Circe. Se aborda desde dos perspectivas, la de la climatización y la de la dinámica de los datos. "Los datos vienen de una nube y viajan a otros lugares. Lograr una sostenibilidad en cada uno de los movimientos que realizan esos datos ayudará a mejorar la eficiencia a todos los niveles", reflexiona este experto.
El 95% de los trabajadores del Circe muestran su satisfacción por cómo se gestionan los recursos humanos. Buena culpa de ello lo tiene el trabajo de cantera que llevan a cabo. "No podemos fichar todo el rato, por eso es necesario captar talento joven que venga con ilusión y ganas de cambiar el mundo", dice su director general. Una empresa que gusta porque sus rectores entienden que el trabajo "no lo producen las máquinas y sí las personas". "Hay que escucharles y entenderles, y hacer políticas que hagan que la gente se sienta contenta", sentencia.
