Cada año se registran 3.000 casos de ictus en Aragón, la segunda causa de muerte y la primera en mujeres
Esta enfermedad vascular es también la primera causa de discapacidad en adultos, cuyas secuelas condicionan la vida de quienes lo sufren: un 26 % es dependiente a los seis meses y un 35 % tendrá síntomas depresivos

Aragón registra cada año 3.000 nuevos casos de ictus, una enfermedad de origen vascular que condiciona la vida de quienes la sufren. Es la segunda causa de muerte en España y la primera entre las mujeres, pero está también en el origen del mayor número de adultos con discapacidad. Las secuelas del ictus determinan, en muchos casos, la vida de los supervivientes: el 26 % es dependiente a los seis meses. La diferencia entre recuperarse o quedar con secuelas graves puede depender de unos pocos minutos, por lo que una atención temprana es clave.
Este miércoles, 29 de octubre, se conmemora el Día Mundial del Ictus. Además de la dependencia, un 35 % de los afectados padece síntomas depresivos y un 30 % de ellos desarrollará demencia. Pero hay también datos más optimistas, como que el 80 % de los ictus se pueden prevenir controlando los factores de riesgo como la hipertensión, el tabaquismo o la vida sedentaria. Los expertos insisten en que la rapidez en la atención es vital, así como reconocer sus síntomas.
Bajo el lema 'El tiempo es cerebro' y con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de actuar con rapidez ante los síntomas del ictus y de fomentar su prevención, la Asociación Ictus de Aragón (AIDA) celebrará el Día Mundial del Ictus este miércoles, 29 de octubre. Según el neurólogo Carlos Tejero, los avances en la organización asistencial han permitido reducir las hospitalizaciones por ictus en Aragón en más de un 25 % en la última década y disminuir la mortalidad un 20 %. "En 2013 murieron 399 personas por ictus en Aragón; en 2024, fueron 314. Todavía son cifras altas, pero reflejan el impacto de la coordinación sanitaria, la prevención y la mejora de los tiempos de atención”, ha señalado.
La coordinadora del grupo de ictus del 061 Aragón, María José Laborda, ha subrayado que en la lucha contra esta enfermedad es especialmente importante el reconocimiento precoz. Ante síntomas como la desviación facial, debilidad de un brazo, una pierna o ambas, alteración del lenguaje y la pérdida de la vista en un ojo o ambos, hay que llamar inmediatamente al 061.
“El 061 es el primer eslabón en la atención al ictus. Cuando alguien llama ante los primeros síntomas, activamos de inmediato el código ictus y coordinamos el traslado para que el paciente reciba tratamiento de forma inmediata. La rapidez es vital: marca la diferencia entre una buena recuperación o vivir con secuelas graves. Por eso insistimos tanto en reconocer los signos y llamar sin dudar al 061. Porque actuar rápido salva vidas”, ha enfatizado.
El coordinador médico del Plan de Atención al Ictus de Aragón y jefe de Neurología Vascular del Hospital Universitario Miguel Servet, Javier Marta, ha explicado que en el ictus isquémico o hemorrágico "la lesión cerebral se instaura en las primeras horas y se hace irreversible", por lo que insiste en que cuanto antes se pare esa progresión, "menor será el daño".
En Aragón, la red de atención está organizada a través del 'código ictus', el protocolo que coordina a todos los equipos sanitarios implicados, desde el 061 al servicio de urgencias y el personal de Atención Primaria, lo que permite reducir los tiempos de respuesta. Un eslabón especialmente crítico es el tiempo en el que se desarrollan todas las actuaciones previas a la llegada al hospital. "La rapidez con la que se active esta cadena determina en gran medida el pronóstico del paciente", ha manifestado Marta.
