
Brindar en Nochevieja con cava es un clásico y hacerlo con espumosos aragoneses cada vez es más común. En Calatayud, Bodegas Langa produce casi medio millón de botellas al año.
La elaboración de esta bebida no es sencilla y requiere de espacio para almacenar las botellas y tiempo para dejar que el cava tenga calidad. "Es uno de los vinos más especiales. Es el único con dos fermentaciones. Cada botella hace una segunda fermentación, que es la que crea las burbujas", ha explicado el CEO de la bodega, César Langa, en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV.
Elaborar un espumoso no es sencillo y cualquiera no puede hacerlo. Estar bajo el sello de una denominación de origen es condición indispensable para crearlo, como señala Langa: "Nosotros somos bodega histórica (se abre en una nueva ventana)y estamos dentro del Consejo Regulador del Cava. Antes de su nacimiento ya hacíamos cava y ahora lo hacemos bajo su protección".
Reyes de Aragón es el cava más conocido de Langa, pero no el único. "Tenemos seis referencias, desde el Gran Reserva, que necesita entre 55 y 60 meses de crianza, a otros más jóvenes, aunque también tenemos rosados, "ice", etc., explica el CEO de Bodegas Langa.
