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Aragón

Aumentan los jóvenes aragoneses en riesgo de pobreza, pero la mitad están esperanzados en el futuro

El informe 'Futuro en construcción' muestra que, frente al optimismo del 49 %, un 37 % de los habitantes de la Comunidad de entre 15 y 34 años se declaran expectantes y un 14 % desencantados

El estudio muestra una generación más formada, diversa y conectada, pero también más vulnerable. / Aragón TV
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La juventud aragonesa afronta un presente marcado por la precariedad económica, que hace que un 22 % se encuentre en riesgo de pobreza, el encarecimiento de la vivienda y la dificultad para emanciparse, pero también por la mirada esperanzada hacia el porvenir que muestra casi la mitad de la generación Z.

Así lo refleja el informe 'GenZ 2035: Futuro en construcción', elaborado por la Fundación Basilio Paraíso en colaboración con el grupo de investigación Sociedad, Creatividad e Incertidumbre (GISCI) de la Universidad de Zaragoza, que dibuja el retrato social, económico y emocional de la generación nacida entre finales de los noventa y principios de los 2000.

El estudio, basado en 900 entrevistas a jóvenes aragoneses de entre 16 y 35 años, muestra una generación más formada, diversa y conectada, pero también más vulnerable ante la precariedad y la dificultad para iniciar una vida independiente.

Aragón cuenta con más de 280.000 jóvenes que representan el 21 % de su población, un grupo que, pese a las oportunidades educativas y tecnológicas, se enfrenta a un contexto de riesgo creciente de exclusión social.

Según los datos del informe, que se ha presentado este miércoles, el riesgo de pobreza entre los 18 y los 34 años ha aumentado del 19,3 % al 22,4 % en los últimos ocho años, mientras que entre los menores de edad la subida ha sido todavía más acusada. 

En conjunto, el documento advierte de que "una parte de la generación que hoy alcanza la vida adulta arrastra precariedad desde la infancia, lo que complica el tránsito hacia la autonomía plena".

A ello se suma la dificultad para acceder a una vivienda. La tasa de emancipación de los jóvenes aragoneses(se abre en una nueva ventana) de 16 a 29 años ha caído hasta el 14,6 %, por debajo de la media nacional y su mínimo histórico. 

El precio del alquiler y los salarios insuficientes son los principales obstáculos señalados por más del 90 % de los encuestados. Esta situación retrasa no solo la independencia económica, sino también decisiones personales como la convivencia en pareja o la maternidad y paternidad.

Pese a ello, el informe destaca que no se trata de una generación perdida, sino de una generación en tránsito, más pragmática y consciente de sus limitaciones, pero también más abierta y colaborativa. 

La mitad de los jóvenes aragoneses mantiene una visión positiva del futuro. Un 49 % se declara esperanzado, un 37 % se muestra expectante y solo un 14 % se considera desencantado.

Los esperanzados suelen ser hombres jóvenes, de unos 25 años, con estudios medios y residentes en municipios de tamaño medio, sobre todo en la provincia de Teruel; los expectantes combinan ambos géneros, tienen estudios superiores y aún no se han emancipado; y los desencantados son en su mayoría mujeres universitarias, de clase media-baja y residentes en Zaragoza.

Las puntuaciones medias en esperanza, ilusión y optimismo -entre 6,4 y 7,1 puntos sobre 10- reflejan una actitud vital activa, pese a las dificultades materiales. 

"La juventud aragonesa afronta el futuro con una mezcla de prudencia y esperanza", concluye el estudio, que subraya que el optimismo convive con la preocupación por el empleo, la vivienda y la igualdad de oportunidades.

En materia laboral, el informe señala una reducción del paro juvenil hasta el 13,9 %, su nivel más bajo en años, y un aumento del empleo estable tras la última reforma laboral.

Sin embargo, los salarios se mantienen ajustados: la ganancia media anual de los trabajadores jóvenes no alcanza los 22.000 euros, una realidad que condiciona su capacidad de ahorro y su bienestar.

Las diferencias territoriales también se dejan notar: los jóvenes de zonas rurales tienden a ser más optimistas y a valorar el arraigo y la posibilidad de emprender, mientras que los de las grandes ciudades expresan mayor frustración por la vivienda y la precariedad.

El estudio plantea una agenda de retos que Aragón debe afrontar para no perder a su generación más preparada como es facilitar el acceso a un empleo digno, ofrecer vivienda asequible, garantizar igualdad de oportunidades y reforzar la participación juvenil en la vida pública. 

La Fundación Basilio Paraíso advierte de que, si no se actúa con decisión, "una parte del talento aragonés podría seguir emigrando en busca de condiciones más favorables".

Aun así, el informe destaca que los jóvenes aragoneses confían en su capacidad para adaptarse, innovar y aportar a la sociedad. "La esperanza sigue siendo el motor que impulsa a esta generación", resume el documento, que invita a las instituciones y empresas a apostar por la juventud como clave del futuro de Aragón.

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