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Aspanoa y Universidad de Zaragoza promueven la investigación del cáncer infantil con tres proyectos

El cáncer infantil representa el 1,2% de todos los diagnósticos oncológicos de España. En Aragón se traduce en unos 40 nuevos casos cada año. La investigación es la clave para incrementar el número de supervivientes

Presentación proyectos de investigación Cátedra Aspanoa Universidad de Zaragoza. / Aragón TV
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El cáncer infantil representa un 1,2% de todos los diagnósticos oncológicos que se realizan al año España. En Aragón representa entre 35 y 40 nuevos casos al año y el índice de supervivencia es del 83%. La investigación sigue siendo un pilar fundamental para aumentar el número de supervivientes y centra el trabajo de la Cátedra Aspanoa de la Universidad de Zaragoza, que financiará tres proyectos de investigación enfocados a la detección precoz del cáncer infantil, así como a la mejora de la calidad de vida y las secuelas en niños que atraviesen procesos oncológicos. 

En España son 1.600 casos al año y en Aragón, entre 35 y 40 casos cada año. El 25% de los casos son leucemias, otro 25% son casos de cáncer cerebral y el 50% restante corresponde a cualquiera de los otros 200 tipos de cáncer que se conocen, pero el 70% de los supervivientes presenta secuelas o las desarrolla a lo largo de su vida. 

El hecho de que el cáncer infantil represente solo 1 de cada 100 casos influye en que se destine menos dinero a investigar en oncología pediátrica. Iniciativas como la Cátedra Aspanoa permiten desarrollar proyectos y financiar el trabajo de un año de tres investigaciones. 

El gerente de Aspanoa, Juan Carlos Acín, ha recordado que el cáncer infantil no es una prioridad en la investigación farmacéutica, por eso asegurar este tipo de inversiones suponer dar "un primer impulso a estos investigadores para que puedan lanzar sus proyectos y acceder después a otras ayudas más importantes".

El primero de los proyectos estudia trasladar la inmunoterapia que se aplica en la leucemia a los tumores sólidos del tejido nervioso, comprobando así su efectividad previa en cultivos tumorales in vitro. "Antes de atacar el tumor en el niño, que puede tener problemas secundarios, se prueba si va a ser efectivo en el chip", ha explicado José Manuel García Aznar, investigador del I3A que desarrolla el proyecto para investigar la efectividad de un tratamiento de inmunoterapia antes de que sea aplicado. 

Arantxa Otín lidera el desarrollo de biosensores avanzados capaces de identificar biomarcadores tumorales con precisión. Estos dispositivos facilitarán la detección temprana y el seguimiento del cáncer infantil, reduciendo el impacto de la enfermedad y mejorando las opciones terapéuticas. Como ha apuntado Otín, las células cancerígenas consumen más glucosa que las sanas, lo que contribuye a que crezcan de forma más rápida, por lo que "la intención es cuantificar en tiempo real el metabolismo para poder entender mejor la enfermedad y mejorar así el tratamiento".

El tercero tiene como objetivo fomentar el deporte entre los niños que superan un cáncer, superando el miedo y la sobreprotección de los padres. Vanesa Bataller, licenciada en Ciencias de la Física y doctora en Telecomunicaciones, ha incidido en que los menores que han superado un cáncer realizan menos actividad física debido a que han perdido capacidad pulmonar, se fatigan o están más protegidos por sus familias, por lo que con la colaboración de profesionales, desarrolladores de videojuegos o estudiantes de la Universidad San Jorge se quiere no solo ayudar a estos niños y niñas a adquirir habilidades sino también fijarlas en sus hábitos.

La práctica deportiva ayuda a combatir las secuelas y a mejorar la calidad de vida cuando los niños llegan a mayores. Así lo ha explicado Bataller: "El objetivo es trabajar, de manera adaptada, para que el niño gane fuerza con el ejercicio físico".         

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