
Las explotaciones ganaderas se han reducido en casi un 40% -en concreto el 38%- en Aragón, pese al aumento de animales para producción de leche en los últimos 11 años. De hecho, la provincia de Teruel se ha quedado en 2023 sin vacas lecheras, después del cierre en Alcorisa de una vaquería con cuatro décadas de actividad. El sector lo achaca a la falta de relevo generacional, la subida de costes, la baja rentabilidad y las trabas que, consideran, se ponen por parte de las administraciones.
Desde 2012 hasta 2023, Aragón ha pasado de contar con 88 explotaciones de este tipo a 54. Este año van a desaparecer cinco más, por motivos como la quiebra, la falta de relevo generacional y la mayor rentabilidad de otros animales.
Los escasos márgenes de beneficio en las explotaciones ganaderas complican la viabilidad y, por tanto, la supervivencia de los productores más pequeños. Así lo expresa el presidente de la Cooperativa Láctea AltoAragón, José Antonio Rami: "Nos sentimos muy vigilados, porque solo tenemos inspecciones, por purines, por fitosanitarios, por todo. Eso está bien, pero, de paso, debería haber alguna ayuda también".
En la empresa familiar de Santiago Serveto, en Binéfar, han pasado de ordeñar 30 vacas en sus inicios a 300 en la actualidad. Obtienen 11.500 litros diarios de leche. Su coste de producción alcanza ahora los 42 céntimos por litro y venden entre los 50 y 53 céntimos. "Crecer no vamos a crecer. Lo que tenemos que hacer es pagar las inversiones que hemos hecho en ventilación, en placas solares, en maquinaria, y dentro de diez años, veremos a ver si cerramos también la granja o seguimos", comparte Serveto.
Entretanto, esta tendencia en las vaquerías aragonesas supondrá una mayor dependencia de la leche francesa y un aumento de precio para los consumidores.
