Aragón dice adiós a nueve borrascas que dejan ríos y pantanos en caudales máximos
Con el paso de Oriana llega un periodo de buen tiempo tras más de un mes de lluvias. El Ebro tendrá a su paso por Zaragoza este lunes su mayor caudal del año

La novena borrasca de la temporada pierde fuelle, pero en este tiempo, y con un mal tiempo continuado, que han dejado abundantes precipitaciones de nieve en el Pirineo y en la ibérica, la situación de los pantanos y los ríos es especialmente caudalosa. Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro señalan que ya hay acumulado el equivalente a 2.000 hectómetros cúbicos, el máximo histórico desde que hay registros.
Los embalses de la Cuenca del Ebro superan de media el 80 % de su capacidad. Para regular los caudales de los ríos, en Yesa, por ejemplo, han retenido agua estos días y en Mequinenza han empezado a desembalsarla. Se vigila, especialmente, la margen izquierda del Ebro. En la margen derecha, la situación es más tranquila, si bien días atrás se registraron crecidas en las cuencas del Jalón y el río Manubles. El embalse de Calanda, que otras veces ha estado bajo mínimos, ahora se encuentra al 72 % de su capacidad.
Mientras los ríos Aragón y Gállego reducen sus caudales paulatinamente, el río Ebro va en ascenso. La punta de la crecida llegará el martes por la mañana a la capital aragonesa y será ordinaria según la Che que continúa con vertidos controlados desde los embalses de Ribarroja, o Mequinenza para laminar las avenidas. No se esperan afecciones a los cascos urbanos pero podría afectar a tierras de cultivo.
No llueve a gusto de todos
El tren, tan continuado de borrascas, deja preocupación en los agricultores porque falta sol y se producen problemas de filtraciones o humedad. En las zonas de regadío, por ejemplo, el cultivo de guisante para industria prácticamente se ha dado por interrumpido porque ya se ha acabado la fecha de siembras. Y "habrá otros cultivos que habrá que empezar a preparar, como algún tipo de hortalizas, que pueden tener un problema porque se retrasará la siembra", señalado José María Alcubierre, secretario general de Uaga.
"Llevamos un mes y medio sin ver el sol. Hay cultivos de vez y leguminosas que se empiezan a poner amarillos, en parte porque falla la fotosíntesis porque falta sol, falta radiación solar", advierte la agricultora Esther Ciria.
De momento, y con Oriana todavía dando los últimos coletazos, parece que esta será la última borrasca en un tiempo. A corto plazo se vienen unos días con el sol como protagonista.
