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Aragón

Alcorisa presume de su biblioteca de semillas que garantiza el futuro de estas simientes

A través de esta iniciativa, las semillas se convierten en el material prestado en estas bibliotecas que conservan variedades locales que han pasado de generación en generación y siguen vivas en los huertos y en las mesas

Plantas procedentes de semillas prestadas y conservadas en Alcorisa./ Aragón TV
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En algunas bibliotecas de Aragón, junto a los superventas o incunables de la literatura también se prestan semillas de tomates o pepinos. Se trata de una iniciativa para conservar variedades locales que han pasado de generación en generación y que sigan vivas en  huertos y mesas. Los vecinos de la localidad turolense de Alcorisa, además de libros, también se pueden llevar semillas. Unas simientes que han aportado ellos mismos. "Esta semilla la conservó una vecina mía del huerto que se llamaba Soledad Ariño", explica uno de ellos, mientras que otros acumulan ya una larga experiencia: "Me hacía muchos planteros y ahora llevo lo menos, pepinos, hace 20 años que llevo la misma simiente".

El sistema es sencillo: recoges tu semilla, la cultivas y la recolectas. De esta manera, se pueden aportar nuevas semillas que incrementan los bienes de la biblioteca. "Gracias a este banco las semillas que han pasado de generación en generación, hoy se comparten para que sigan creciendo en huertos como éste y sigan llegando a las mesas aragonesas", señalan.

Semillas que se conservan en Alcorisa./ Aragón TV

Estos préstamos forman parte de la labor de la Red de Semillas de Aragón: "Los pueblos más pequeñitos, mas apartados, con peores conexiones, guardaban muchas más semillas. Entonces, el objetivo era recuperar esas semillas y que no se perdieran", ha apuntado Jacobo Pitarch, miembro de esta entidad. 

Un servicio con el que se siembra un futuro sostenible a través del conocimiento de nuestros mayores, como ha recordado Rosa María Pitarch, miembro de Red de Semillas de Aragón: "Manuel se veía muy mayor para seguir cultivando la misma cantidad de huerto, así que decidió hacer cinco paquetes iguales y se los dio a su hijo para que los repartiese entre sus conocidos para que esa semilla no se perdiese".

Gracias a esta labor se han recuperado variedades que estaban a punto de desaparecer, como el tomate Mas de Ruiz; ejemplo de un trabajo que también continúa con el proyecto 'Simién d’o lugar', con el que se comercializan las semillas aportando un valor añadido al trabajo de quienes las cultivan.

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