Goleada con susto final (3-4)
El equipo aragonés, comandado por un Jardí imperial y excelso, ha vencido en el pequeño estadio del Juventud del Torremolinos en un partido con un guion inquietante

Ningún partido va a ser tranquilo. Lo que era un 1-4 en el minuto 86, un golpe de efecto, cogerle el pulso a la categoría, ha terminado siendo una victoria del Real Zaragoza ante el Torremolinos difícil de explicar. Un 3-4 que deja una actuación para el recuerdo de Jardí (participó en los 4 goles) y muchas luces en ataque a nivel coral pero también escenas inquietantes. Ibai cambió la pareja de centrales en una segunda mitad de dominio de puño de hierro y sustos al final.
La igualdad fue la tónica de los primeros minutos. Los dos equipos optaron por un juego directo, de pocos toques, el equipo aragonés buscando atacar por la izquierda y el Torremolinos los envíos a un entonado Dioni. Que el partido había que empezar a encarrilarlo cuanto antes para evitar líos se demostró en el minuto 9: Njalla aprovechó un hueco tremendo en la banda derecha zaragocista y centró para que Dioni cabeceara a gol sin que subiera el marcador por un fuera de juego previo. Un primer aviso serio a tener en cuenta que fue tenido en cuenta: el equipo aragonés presionó arriba y generó acciones a balón parado que no fueron aprovechadas. Un cabezazo de Joaquín que atrapó Cuenca fue lo más peligroso antes de una pausa de hidratación que vino de maravilla: un gran disparo de Jardí tras una maravillosa apertura de Ander Herrera supuso el primer tanto; que finalmente fuera Cuenca el que se lo metiera en propia meta ensució un poco lo que fue un bonito gol. En la siguiente jugada, Jardí lanzó un córner de forma magistral que Diego González cabeceó con el alma. Era el 0-2 para un equipo que presionaba, robaba, provocaba córners, jugaba cómodo. Por eso dolió tanto el contratiempo de la prolongación: Diego González se fajó con Dioni dentro del área y el balón le impactó en el brazo extendido; penalti tras revisión y gol del ariete, que recortaba distancias. Al descanso se llegó con el contratiempo del 1-2 pero la sensación de que el Zaragoza era superior.
Del túnel de vestuarios salieron dos novedades: Ureña y Saidu por Pau Sans y Vadillo. Con el centro del campo más robusto y un Ureña que abría el campo el Zaragoza logró que el partido transcurriera cómodo y sin sustos. Así, Jardí en el 60 quiso redondear su gran actuación con la maravilla de la tarde: un espectacular golazo de falta para poner el 1-3 y que todo el mundo volviera a respirar. Con Terrer y Barrachina en el campo (más madera aragonesa), el Zaragoza supo dormir el partido, controlar el juego, que nada escapara a su control. Un guión que no dejaba entrever los nervios que iba a haber al final.Y así llegó el cuarto: Jardí, desbocado, se inventó un globito desde la línea de fondo para que Saidu gritara el primero. ¿Iba a acabar el partido así? En absoluto. Con Tachi por Iranzo, el destino le quiso hacer sufrir al Zaragoza. Dos goles seguidos, en el 86 y en el 88, fustigaron los nervios de todo el zaragocismo, que por fortuna supo resistir en el descuento sin volver a meterse en líos. Nueva victoria de un Real Zaragoza que sigue sumando a base de golpes de efecto... y sustos.
Ficha técnica:
Juventud de Torremolinos: Cuenca; Prevedini, Krug, Grozdanic, Petersson (Rodri 68'), Climent (Diaby 68'), Kaptoum, Brandes, Njalla (Moudeke 28'), Cristian Rodríguez, Dioni
Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo (Tachi 72'), Diego González (Barrachina 60'), Raúl Pereira; Ademo, Ander Herrera (Terrer 56'); Jardí, Vadillo (Saidu 46'); Pau Sans (Ureña 46'); Joaquín
Goles: Cuenca (p.p), Diego González, Dioni, Jardí, Saidu, Lara y Rodri