
Las obras de la reforma integral de la plaza de San Miguel avanzan en Zaragoza con el objetivo de reabrir al tráfico la calzada a finales de mayo, un paso necesario para continuar los trabajos en el Coso.
Según ha informado el Ayuntamiento de la ciudad, los operarios han comenzado a instalar los bordillos que separarán la calzada de las zonas peatonales, lo que permite empezar a definir el trazado de la urbanización exterior de la plaza. Los trabajos se centran en estos momentos en completar la nueva calzada, mientras que la urbanización de la plaza se intensificará en las próximas semanas, especialmente en el lado este, el opuesto a la iglesia de San Miguel. Posteriormente, en junio, las actuaciones se trasladarán al lado oeste, junto al templo, donde se avanzará hacia el resultado final del espacio.
De forma paralela, continúan las labores de conexión entre la plaza y el Coso, en la confluencia con la calle de Espartero, donde se ultiman los trabajos en los nudos de agua potable.
El calendario de la obra se mantiene según lo previsto, con cuatro fases diferenciadas, dos en la plaza y dos en el Coso. Una vez reabierta la calzada de San Miguel, se iniciarán las fases 3 y 4 en el Coso Alto, que se prolongarán durante nueve meses y conllevarán nuevos cambios en la movilidad.
En concreto, la fase 3 tendrá una duración de dos meses y actuará en dos tramos: la salida de Don Jaime I y el entorno entre San Vicente de Paúl y el Coso Bajo. A continuación, la fase cuatro se desarrollará durante siete meses y abarcará todo el Coso entre la plaza de España y San Vicente de Paúl.
El Ayuntamiento comunicará el inicio de estas fases a través de distintos canales, entre ellos la web municipal, redes sociales, carteles informativos y el canal de difusión de WhatsApp específico del proyecto.
Una transformación de más de 15.700 metros cuadrados
La reforma integral del Coso y la plaza de San Miguel(se abre en una nueva ventana) abarca más de 15.700 metros cuadrados, con una inversión de 7,2 millones de euros y un plazo de ejecución de 15 meses.
El proyecto prevé ampliar aceras, mantener el carril bici y reducir el tráfico a dos carriles, uno por sentido, para ganar espacio peatonal. También incluye nuevas zonas verdes, mobiliario urbano y la renovación de infraestructuras como redes de agua, saneamiento y alumbrado, que se sustituirá por tecnología led.
El objetivo, según el Ayuntamiento, es crear un espacio urbano más accesible, seguro y confortable, además de mejorar las infraestructuras subterráneas, algunas de las cuales presentan deterioro y han requerido reparaciones en los últimos años.
