La 'secta destructiva' de Escatrón tenía como víctimas a mujeres que sufrían agresiones del líder
El líder de la secta autodenominada 'EVOL' difundía un discurso catastrofista y se idealizaba como el único capaz de salvar a la sociedad. Hay cuatro detenidos que manipulaban a sus víctimas y en las que generaban una dependencia total hacia el cabecilla

La secta que operaba en la localidad zaragozana de Escatrón, catalogada como "destructiva" y que ha logrado desarticular la Guardia CIvil, difundía un discurso catastrofista y su líder se erigía como el único capaz de salvar la sociedad. Él había autodenominado esta asociación ilegítima como 'EVOL: Escuela del Movimiento Evolutivo'. Junto a los otros tres detenidos manipulaban a sus víctimas, la mayoría mujeres, en las que provocaban una ruptura total con sus relaciones externas para crear una relación de absoluta dependencia. Sufrían agresiones, vejaciones y amenazas del líder, quien también buscaba conseguir beneficios económicos. Los detenidos están acusados de delitos de asociación ilícita y estafa. En el caso del cabecilla le imputan también delitos de amenazas, coacciones y lesiones.
El origen de la investigación fueron varias denuncias que antiguas víctimas de la secta interpusieron en Barcelona ante la Guardia Civil. En ellas aseguraban que su líder habría empleado técnicas de alteración, manipulación psicológica y agresiones físicas, ejerciendo control sobre su personalidad para provocar una total dependencia hacía él y, de esta forma, conseguir un beneficio económico.
En el transcurso de las investigaciones, los agentes pudieron constatar cómo el líder de la “secta”, bajo una apariencia legal, habría llevado a cabo la realización de diferentes talleres y retiros espirituales relacionados con el autoconocimiento y crecimiento personal. Durante estas actividades fue cuando, tanto el líder como sus colaboradores, habrían conseguido captar a las víctimas. El paso siguiente era invitarlas a convivir con ellos y el resto de miembros en comunidad viviendo bajo las enseñanzas y directrices que marcaban.
La secta se constituyó en 2018, en un lugar aislado y de difícil acceso de la localidad de Escatrón, lo que favorecía el discurso único y manipulador del líder que trataba de aislar a los miembros afirmando que el mundo era "corrupto" y estaba "enfermo". Las víctimas eran objeto de agresiones sexuales y físicas si contactaban con el exterior. El cabecilla indicaba que en 2027 la sociedad iba a desaparecer, siendo él la única persona que tenía el conocimiento suficiente para salvar a los miembros de su comunidad y establecer “el nuevo mundo”, buscando que los integrantes sufrieran un proceso de alteración mental y personal.
En su discurso destacaba que la mujer era la clave para conseguir establecerse en ese “nuevo mundo”. Empleaba no solo medios de manipulación y alteración de la personalidad, sino también medios violentos y vejaciones que realizaba delante de todos los integrantes, con lo que conseguía ejercer una influencia y un control absoluto sobre sus víctimas.
En la operación se intervino documentación empleada por el líder de la secta y sus colaboradores para llevar a cabo estos procesos de captación y posterior manipulación de la personalidad de las víctimas. Se llevó a cabo un profundo registro en todo el emplazamiento en el que se ubicaba esta secta, que ocupaba una gran extensión de terreno y diferentes construcciones.

La investigación, dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Único de Caspe, ha sido llevada a cabo por la Sección de Información de la Zona de Cataluña con la colaboración del Grupo de Información de la Comandancia de Zaragoza y de la Unidad Central Especial 3 de la Jefatura de Información, y ha contado también con el apoyo y colaboración de diferentes Unidades de la Comandancia de Zaragoza.
No descartan que el número de víctimas aumente y que pueda haber más personas afectadas o vinculadas a esta organización que por miedo o temor no hayan denunciado los hechos con anterioridad.

