
La rotura de una tubería en Garrapinillos ha dejado sin agua a la mitad del barrio rural de Zaragoza. Las brigadas municipales del Ayuntamiento zaragozano han trabajado en la reparación de este conducto de fibrocemento, que se rompió la pasada medianoche y que ha provocado un hundimiento de terreno. Prácticamente, la mitad de la población del barrio, unos 2.600 vecinos, se han quedado sin agua hasta que en la tarde del lunes ha podido restablecerse el servicio.
Se trata de una tubería de 50 años que, según explica el alcalde de Garrapinillos, Mariano Blasco, da muchos problemas por su antigüedad y porque soporta una gran intensidad de tráfico al estar debajo de la carretera que une la localidad con Utebo, y que se emplea también para llegar hasta Plaza.
"Se ha propuesto construir un carril bici con una acera desde Garrapinillos a Utebo. La solución que se ha puesto encima de la mesa es sustituir esta tubería, aprovechando esta obra, y poner una nueva. Desde el área de Infraestructuras del Ayuntamiento de Zaragoza, me dicen que no tienen presupuesto y no se va a poder hacer, lo que me parece que es una barbaridad", denuncia Blasco.
Una falta de agua de boca que causa problemas a los vecinos y a muchos establecimientos como bares, centros de estética y peluquerías, que no pueden ofrecer lo que sus clientes les piden.
A la espera de que se resuelva el problema o lleguen los camiones cisternas solicitados por el Ayuntamiento de Garrapinillos, la solución de los vecinos está siendo comprar agua y autoabastecerse desde sus propios depósitos privados. Desde el municipio, hace tiempo que reclaman una nueva tubería.
