Investigadores aragoneses logran un avance decisivo en inmunoterapia contra el cáncer
Trabajadores del BIFI de la Universidad de Zaragoza desarrollan una nueva generación de anticuerpos que detectan y penetran células cancerosas para tratamientos más precisos

Investigadores del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza han logrado un nuevo avance en inmunoterapia al desarrollar anticuerpos capaces de reconocer ciertos azúcares anómalos que solo están presentes en células tumorales, lo que abre la puerta a diagnósticos más precisos y a terapias más eficaces contra el cáncer.
Estos nuevos anticuerpos, además de identificar células tumorales con alta sensibilidad, tienen la capacidad de entrar en su interior, lo que los convierte en candidatos idóneos para transportar fármacos directamente a las células afectadas mediante conjugados anticuerpo-fármaco (ADCs), un tipo de tratamiento diseñado para atacar selectivamente las células tumorales enfermas. Así lo han explicado fuentes de la institución académica.
"Estos anticuerpos muestran una afinidad extraordinaria y son capaces de internalizarse en las células tumorales, lo que los convierte en candidatos ideales para tratamientos dirigidos", ha explicado el investigador de la Fundación Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (ARAID) Ramón Hurtado-Guerrero, quien ha liderado este estudio. Hurtado ha destacado que el objetivo es "detectar y atacar solo las células con estos azúcares, algo difícil pero muy valioso".
Según el investigador, "estos azúcares generan una respuesta inmune muy débil por sí solos, por lo que utilizarlos permitiría atacar el cáncer sin dañar las células sanas".
El estudio ha sido publicado en la revista 'Nature Chemical Biology' y ha contado con la colaboración de la Universidad de La Rioja, la Universidad de Zaragoza y la empresa biotecnológica danesa Combotope, especializada en el desarrollo de tecnologías para la detección de glicanos tumorales.
En el desarrollo del proyecto han participado de forma "clave" los investigadores predoctorales Javier Macías-León, Andrés Manuel González-Ramírez, Billy Veloz e Irene Ginés-Alcober, primera autora junto a Hurtado-Guerrero.
¿Cómo estos anticuerpos saben dónde actuar?
Las estructuras identificadas, conocidas como antígenos Tn y STn, son "glicanos truncados" que aparecen en proteínas de la superficie de las células tumorales, pero no en células sanas. Forman lo que los investigadores llaman "combotopos", una combinación de azúcar y proteína que funciona como una cerradura única para la que se necesita la llave adecuada, en este caso los anticuerpos diseñados.
El equipo ha desarrollado una "librería inteligente" de anticuerpos gracias a la combinación de cristalografía de rayos X y técnicas de selección mediante 'phage display', una técnica de selección de anticuerpos mediante exposición de virus llamados fagos, usados para descubrir qué anticuerpos se pegan mejor a lo que quieren atacar.
Con esta técnica han logrado una especificidad sin precedentes, capaz de reconocer de manera simultánea la parte azucarada y la parte peptídica del combotopo.
Además, han demostrado que era posible modificar estratégicamente la región del anticuerpo para cambiar su afinidad de Tn a STn, lo que abre la puerta al diseño de terapias personalizadas según el tipo de cáncer.
Este trabajo constituye una nueva estrategia frente a la complejidad del glicocálix tumoral y sitúa al grupo de Hurtado-Guerrero como referente internacional en el estudio estructural de glicoproteínas tumorales.
