El Parque de Atracciones de Zaragoza cierra al público y limita su actividad a eventos con la plantilla en ERTE
El recinto solo abrirá para comuniones y actos puntuales, mientras sus 81 trabajadores afrontan más de 100 días de suspensión en medio del conflicto laboral y la incertidumbre sobre la concesión

El Parque de Atracciones de Zaragoza no abrirá esta temporada al público general por primera vez en su historia y limitará su actividad a la celebración de eventos ya comprometidos, como comuniones durante los meses de abril y mayo, además de posibles actos puntuales en junio.
Esta situación llega tras la decisión de la empresa gestora, Parque de Atracciones de Zaragoza (PAZ), de la familia Morte, de aplicar un expediente de regulación temporal de empleo a la totalidad de la plantilla, compuesta por 81 trabajadores, durante 107 días. La medida, justificada por causas económicas y la falta de actividad, se produce después de que el periodo de consultas haya finalizado sin acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
El conflicto se enmarca en un contexto de transición en la concesión del parque. El Ayuntamiento de Zaragoza había ordenado mantener la actividad tras el fallido relevo en la gestión, que no se resolverá previsiblemente hasta noviembre. Sin embargo, la falta de apertura al público y la reducción de actividad han generado dudas entre los trabajadores, que consideran que la situación actual no se corresponde con esa orden de continuidad.
Además, según el comité, la empresa arrastra dificultades desde hace meses, tras haber entrado en preconcurso de acreedores en noviembre y posteriormente en concurso. Mientras tanto, el parque operará bajo mínimos, con la llamada puntual de trabajadores en función de las necesidades de cada evento y siguiendo criterios como la antigüedad y el conocimiento de las atracciones.
La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Lola Ranera, ha reclamado medidas urgentes para garantizar el empleo y la continuidad del recinto, y le pide a Natalia Chueca que haga una subrogación de los 81 trabajadores del parque.
Desde Vox, cuestionan de qué manera se desarrollará la actividad del parque durante los eventos y achacan la situación a una mala gestión política que, a su juicio, terminan pagando los ciudadanos. También Zaragoza en Común critica la gestión que se ha hecho de la concesión.
Por su parte, el Gobierno municipal mantiene la orden de continuidad y defiende que no se puede excusar al concesionario en no cumplir sus compromisos ni trasladar responsabilidades al Ayuntamiento que son suyas. Señala que está a la espera de recibir la propuesta detallada de la empresa sobre la operación del parque y que su prioridad es garantizar la continuidad del recinto y la protección de los trabajadores mientras se desarrolla el proyecto de reforma.
Asimismo, el Ayuntamiento insiste en que estudia posibles sanciones si la concesionaria incumple las condiciones contractuales y subraya que su objetivo es que Zaragoza disponga de un parque renovado, con inversión suficiente y una gestión solvente.
Con más de medio siglo de historia, el parque afronta así uno de los momentos más delicados de su trayectoria, con su futuro pendiente de la nueva concesión y de la capacidad de las partes implicadas para reconducir la situación.
