Desmantelada en Zaragoza una organización que había blanqueado 10.000 euros de robos
Los integrantes del grupo criminal residentes en Zaragoza captaban 'mulas' bancarias que ofrecían el uso de sus cuentas a cambio de una pequeña comisión. La operación está vinculada con otra desarrollada en Marbella de manera paralela

La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal dedicada al blanqueo de capitales provenientes de diferentes delitos penales, fundamentalmente hurtos y robos. En esta operación concreta se descubrió el blanqueo de 10.000 euros. En el marco de esta investigación, fueron detenidas cuatro personas en Zaragoza, dos captadores que hacían de intermediarios entre el autor material de los hechos punibles y dos a las que se utilizaba como 'mulas'. Todos ellos han sido puestos en libertad.
La investigación comenzó a raíz de la denuncia de un joven que explicó a los agentes que un conocido le había pedido utilizar una cuenta bancaria para recibir una serie de trasferencias y que después debía extraerla en un cajero o realizar transferencias a diferentes números de cuentas. El joven, cuya primera declaración fue en calidad de testigo, reconoció que había accedido a prestar su cuenta bancaria a cambio de un beneficio económico.
Los agentes de la comisaría del distrito centro que se han encargado de la investigación se centraron en una de las personas que ejercían como 'mula', un zaragozano de 18 años que recurría a familiares y conocidos con el fin de que le prestaran las cuentas para realizar transferencias y retiradas de efectivo.
El captador era el enlace entre la cúpula del grupo criminal. El último eslabón de la organización eran las 'mulas'. Paralelamente, la Unidad de Delitos Especializados y Violentos de Marbella había iniciado la investigación desde la cúpula en la que se hallaban dos hermanos, uno de ellos residente en la ciudad malagueña y el otro en Zaragoza.
El detenido en Marbella era el autor material de los delitos penales, principalmente hurtos o robos con violencia, y a través de su hermano y del captador, ambos residentes en Zaragoza, hacían que las 'mulas' recibieran en sus cuentas el dinero sustraído para después extraerlo en cajeros o transferirlo a terceras cuentas.
