Comienzan las obras para rehabilitar las torres del Pilar que dan a la plaza
Los trabajos consisten en la instalación de enrejados en los ventanales para evitar que las palomas accedan al interior de las torres y en la consolidación de las cornisas con chapas de zinc. La primera fase finalizará antes de las fiestas del Pilar

La rehabilitación de las torres del Pilar comienza a hacerse realidad. El Ayuntamiento de Zaragoza y el Cabildo crearon una comisión de seguimiento que dio el visto bueno a los trabajos. Los primeros consisten en la instalación de enrejados en los ventanales para evitar que las palomas accedan al interior y se consolidarán también las cornisas con chapas realizadas con zinc. Las obras requeridas son principalmente por la caída de elementos arquitectónicos. Las obras superarán los cuatro millones de euros y se alargarán hasta 2026, a través de dos fases anuales en las que se restaurarán cornisas, iluminación y comunicación interna, entre otros procedimientos.
Cada paloma que anida dentro de las torres del Pilar, y son cientos, deja siete kilos de excrementos al año. Este es uno de los problemas más graves que afronta la infraestructura de la basílica desde hace décadas y que ahora se va a atajar con el mismo sistema que se instaló en la Giralda de Sevilla. Se van a colocar mallas metálicas en las ventanas y los huecos de las Torres del Pilar para evitar el acceso. Serán mallas invisibles al ojo humano.
También se va a cambiar la obsoleta iluminación del interior del templo y se van a arreglar las escaleras para evitar el peligro que supone recorrerlas. Dan acceso a la cubierta y a las cúpulas de la basílica, desde donde se aprecia el mal estado de las cornisas; de hecho, algunas de ellas dejan visibles las grietas, lo que conlleva peligro de desprendimiento.
En la primera intervención se actuará sobre las torres de la basílica y la de Santiago Apóstol, ambas en la fachada que da a la plaza. La previsión es que esté terminada en las próximas fiestas del Pilar. Javier Ibargüen estará al frente de las obras que desarrollará la empresa Kalam, que ya ha intervenido en las reformas de catedrales como la de Santiago, Sevilla y la Giralda.
La última reforma de las torres se llevó a cabo antes de la Expo de 2008. En 2024, la basílica recibió cuatro millones de visitantes.
La segunda fase, en 2026
La segunda fase, que afectará a las torres de San Francisco de Borja y Leonor de Salas, que se inauguraron en el siglo XX y corresponden a la fachada norte de la Basílica, pegadas a la ribera del Ebro, comenzarían y finalizarían su restauración a lo largo de 2026.
A pesar de haberse acometido obras de mantenimiento exterior en 2004 y 2011, donde se limpiaron las fachadas del templo barroco, sus cubiertas y las torres (colocándose un ascensor en una de ellas), parte de los materiales de conservación que se emplearon se encuentran hoy en día deteriorados y en riesgo de fragmentación, tal como ocurrió con un trozo de cornisa que se desprendió en 2022.
El arzobispo de Zaragoza ha adelantado que la restauración de las cuatro torres, que se planea sufragar íntegramente con fondos del Cabildo en su primera fase, será la primera etapa de un futuro Plan Director en el que se proyecta renovar la mayor parte de la Basílica.
Uno de los elementos que requerirá un mayor cuidado en el futuro será la cúpula central, no renovada de manera general prácticamente desde su construcción, según Escribano, y que presenta "problemas importantes en su revestimiento exterior de plomo y cobre, que se está desprendiendo en algunos puntos", ha apuntado Ibargüen.
Tras la cúpula central, seguirían varias de las capillas internas, las estancias de pisos superiores y las criptas del edificio. Con esta primera restauración, se prevé que las torres de la Basílica persistan sin mayores problemas, al menos, durante 75 años.
