
Lo que a simple vista parece una bolsa de papel de lo más habitual es la principal herramienta que ha utilizado un grupo criminal para cometer múltiples robos de teléfonos móviles en distintos lugares de España. Los últimos cinco los llevó a cabo durante solo una semana en Zaragoza. Esta reincidencia ha permitido a la Policía Nacional detener a sus seis integrantes en la capital aragonesa y hacerse con la ‘bolsa de Faraday’ donde metían la mercancía para evadir las alarmas.
Los detenidos son tres hombres y tres mujeres de nacionalidad chilena que actuaban de forma totalmente coordinada. Los agentes los arrestaron entre el 7 y 11 de noviembre, tras cometer cinco sustracciones en apenas siete días en un gran establecimiento especializado en productos electrónicos en Zaragoza.
El presunto grupo criminal itinerante, con base en Barcelona, se desplazaba por distintas ciudades del noreste español, principalmente de Aragón, Cataluña y Comunidad Valencia, para cometer los delitos.
Modus operandi
Todos actuaban de forma conjunta dentro del establecimiento y estaban especializados en el hurto mediante las ‘bolsas de Faraday’, un método diseñado para inutilizar los sistemas de alarma de los establecimientos comerciales.
Primero accedían entre cuatro y seis miembros, portando estas bolsas. A continuación, sustraían gran cantidad de teléfonos sin que sonaran las alarmas y abandonaban el lugar de forma rápida y coordinada, como se aprecía en los vídeos facilitados por la Policía Nacional de las cámaras de seguridad del establecimiento.
Las bolsas de papel estaban forradas en su interior con papel de aluminio cubierto de nuevo de papel para no levantar sospechas. Este material permite bloquear la señal electromagnética que activa los arcos de seguridad y así no saltan las alarmas cuando salen por la puerta del establecimiento con los productos.
Los investigadores pudieron identificar al grupo gracias a su alto grado de reincidencia y establecieron un dispositivo que permitió detener a los seis autores y frustrar nuevos robos. Además de los hechos cometidos en Zaragoza, la investigación ha permitido relacionarles con otros dos hurtos perpetrados con idéntico modus operandi en Valencia y Lleida.
El valor total de los teléfonos móviles sustraídos en la capital aragonesa asciende a casi 10.000 euros. Los seis detenidos han quedado en libertad con cargos tras pasar a disposición judicial.
