
Siete mercados de abastos se han cerrado en Zaragoza en los últimos siete años, el último de ellos en el barrio de la Romareda. Aún así, 36 permanecen abiertos en distintas zonas de la ciudad. Este tipo de espacios, que cuentan con puestos y detallistas que ofrecen todo tipo de alimentación, mantienen el pulso a las grandes superficies. En la capital aragonesa, los mercados dan trabajo a alrededor de 1.400 personas. Entre sus valores diferenciales están la cercanía en la atención, la calidad de la materia prima y los precios, que siguen animando a los compradores.
Los mercados siguen manteniendo la fidelidad de muchos zaragozanos que realizan sus compras en estos espacios y en sus detallistas. Los eligen fundamentalmente porque en ellos pueden encontrar productos de cercanía y de calidad, un trato directo y cercano y precios más asequibles.
Mercados como el del barrio de Valdespartera, al sur de la ciudad, mantienen 13 puestos con productos diferentes que incluyen fruterías, carnicerías, pescaderías, una panadería o un puesto de dulces. Y, como sucede en otras ciudades y otros mercados de la ciudad, ofrece también un espacio de restauración, una cafetería y un supermercado en su interior gestionado directamente por Mercazaragoza.
Se encuentran ejemplos también en otros mercados, como el de Puerta de Sancho, donde detallistas como Estefanía Villarreal llevan 20 años trabajando y donde pasó de ser empleada a propietaria: "Cerró por jubilación y me pilló embarazada de mi hija. Tras la pandemia, lo abrí yo". Y lo mismo sucede con los hermanos Carol y Daniel Tris, que siguieron en el negocio familiar: "Llevamos muchos con el negocio y decidimos apostar a tope. Tenemos clientela de toda la vida, nos conocen desde que nacimos prácticamente".
Les ayudó a tomar esta decisión el trabajo de mediación de UPTA Aragón que desde hace unos años ve interés en seguir con negocios comerciales en los mercados. "Son negocios que están ya en activo y que realmente son una forma de coger una actividad llaves en mano, con un fondo de comercio y una trayectoria", ha asegurado Ana Burgos, técnica de de UPTA.
David López, propietario del mercado de Gran Vía, ha explicado que la realidad le llevó a reinventarse. Esta lonja surgió a finales de los años 50. Llegó a tener una cuarentena de puestos y en la actualidad cuenta con ocho. Ahora van a reagrupar a los vendedores y el resto de superficie serán garajes y trasteros. "La idea es reagrupar los puestos para evitar que queden vacíos", ha asegurado.
En Zaragoza hay 36 mercados. 33 privados y tres públicos. El de San Vicente de Paúl sigue buscando inquilinos. El Mercado Central, después de su reinauguración, dispone de siete puestos libres. En unos meses se sacarán a concurso, pero siempre que haya demanda.
