
Transmitir y concienciar sobre las consecuencias que tiene el acoso es el primer paso para evitar que se produzca entre los adolescentes. En Teruel, un proyecto teatral con títeres, que se ha llevado a los institutos, busca trasladar diferentes situaciones reales que pueden darse para que los jóvenes sean capaces de su identificación y sepan cómo ayudar tanto si son víctimas como testigos.
Diez centros de Secundaria turolenses han conocido el proyecto de la mano de la Diputación Provincial de Teruel. Para evitar el acoso y ser consciente de sus consecuencias, a veces, hay que situarse al otro lado. Los alumnos se convierten en protagonistas y observadores. "Haciendo entrevistas a jóvenes de entre 12 y 17 años, preguntándoles qué es el acoso, qué tipo de acoso conoces, si han tenido relación con una situación, a raíz de estas entrevistas escribimos 6 historias", describe Pepiol Bello, director artístico del Proyecto Caravana.
Orientación sexual y 'ciberbulling' son dos ejemplos de esas historias que hablan de los diferentes tipos de acoso, con el objetivo de inducir al adolescente a que reflexione. Por ejemplo, dice una de las alumnas: "Cuando una tiene pareja y tiene que escucharle constantemente sobre lo que hace cuando no está".
Los ataques físicos son inherentes a los chicos; ellas los sufren más de tipo psicológico. En los lugares más pequeños, los casos son más fáciles de detectar. Pero los expertos explican que cada situación es un mundo. "Es importante que se pida ayuda a un adulto o a los profesionales, ya que si somos testigos no debemos ser cómplices", advierte la psicóloga Nuria Latorre.
En lo que llevamos de curso escolar, el Observatorio Aragonés contra el Acoso ha registrado 121 casos, 30 menos que en el mismo periodo del año anterior.
