
El derrumbe del alero de la iglesia de San Miguel, en la localidad turolense de Cantavieja, dañó en la tarde del martes cuatro vehículos. La humedad del sistema de canalización de agua colocado en la restauración del edificio hace 30 años, provocó que la madera del tejado cediera y cayera. "Ha sido una sorpresa, desde fuera no parecía que el tejado estuviera en mal estado", asegura Ricardo Altabás, alcalde de la localidad.
La Iglesia de San Miguel no es la principal de Cantavieja, pero sí una de las más visitadas ya que guarda un sepulcro de alabastro de gran valor. "Por casualidad no había nadie debajo, porque justo 15 minutos antes había terminado una visita guiada de casi 50 personas", apunta el alcalde.
La iglesia es propiedad del Obispado, cuyos técnicos acudieron hasta el municipio tras lo sucedido para evaluar los daños. Por el momento se han suspendido las visitas al edificio.
