Más del 40 % de mujeres con discapacidad sufre violencia de género
El programa Inserta Empleo de la ONCE alerta de una realidad poco visibilizada y reclama más recursos accesibles, sensibilización y fomento del empleo para romper el ciclo de la violencia

La violencia de género afecta con mayor intensidad a las mujeres con discapacidad. Así lo revela el estudio impulsado por la Fundación ONCE dentro del proyecto 'Mujeres en MODO ON', enmarcado en el programa Inserta Empleo. Según los datos, más de un 40 % de estas mujeres ha sufrido algún tipo de maltrato o agresión machista, una cifra superior al 32 % registrado entre mujeres sin discapacidad.
El informe, basado en 1.600 encuestas, incluye la participación de 56 mujeres de Aragón. De ellas, más del 60 % ha denunciado haber sufrido algún tipo de violencia. Alrededor de un 12 % lograron salir de esa situación sin denunciar, mientras que un 7 % continúa conviviendo con su agresor.
Lorena Bassols de Dios, directora de Inserta Empleo en Aragón y Navarra, subraya que se trata de una problemática que requiere una atención específica. Según explica, el perfil más habitual de víctima corresponde a mujeres de entre 45 y 60 años, con discapacidad de tipo psicosocial o físico, formación básica y, en muchos casos, en situación de desempleo.
“Un rasgo muy frecuente es la falta de empleo", señala Bassols, lo que deriva en dependencia económica y limita su autonomía, agravando su vulnerabilidad frente a la violencia. Esta dependencia constituye, además, una forma añadida de violencia económica que dificulta la salida del entorno de maltrato.
Ante esta realidad, desde Inserta Empleo insisten en la necesidad de reforzar las campañas de sensibilización, adaptándolas a las particularidades de la discapacidad. “Es fundamental tener en cuenta la interseccionalidad entre ser mujer, tener discapacidad y sufrir violencia de género”, añade la directora.
El estudio también pone el foco en la importancia de garantizar recursos accesibles y promover la inserción laboral de estas mujeres como herramienta clave para su independencia. En este sentido, se hace un llamamiento a las empresas para implicarse activamente en la inclusión laboral y social, ya que, es, según Bassols, un proceso que nos compete a todos: instituciones, tejido empresarial y sociedad.
