CARTV

Aragón Noticias

La literatura infantil y juvenil aragonesa reivindica su lugar con tres Cervantes Chico en 15 años

Begoña Oro, actual ganadora de este premio, analiza la situación actual de este tipo de literatura junto con los otros dos galardonados aragoneses, Fernando Lalana (2010) y Ana Alcolea (2016)

Begoña Oro, ganadora de la última edición del Premio Cervantes Chico. / Aragón Noticias
Begoña Oro, ganadora de la última edición del Premio Cervantes Chico. / Aragón Noticias

La literatura infantil y juvenil, en ocasiones infravalorada y desacreditada, no es fácil ni de menor calidad que la literatura para adultos. Esta es una de las reflexiones de los tres escritores aragoneses que han ganado el Premio Cervantes Chico, uno de los máximos reconocimientos de este tipo de literatura.

Ellos son Begoña Oro (2024), Ana Alcolea (2016) y Fernando Lalana (2010), quienes reivindican el valor de este tipo de literatura. Entre otras razones, alegan que es clave en la formación de la personalidad de los niños, en su pensamiento crítico y creatividad. Por lo tanto, la responsabilidad de los autores es muy alta.

La zaragozana Begoña Oro ha sido la ganadora de la última edición  del Premio Cervantes Chico por, según el jurado, "la calidad, alcance y popularidad objetiva" de su trabajo en este tipo de literatura.

La autora explica que recibió "un aluvión de felicitaciones" y agradece "todo el apoyo y cariño". "Me escribió incluso mi profesora de piano cuando tenía 10 años. Ha sido muy bonito", cuenta.

Entre esas felicitaciones estuvo también la de Fernando Lalana, ganador del Premio Cervantes Chico en 2010. "Me alegro muchísimo por ella", expresa.

Ana Alcolea, la ganadora de este galardón en 2016, también muestra su alegría: "Aparte de amiga, es una maravillosa persona y buenísima escritora. Se lo merecía".

¿Leen los niños y los jóvenes?

Según Oro, la literatura infantil y juvenil se encuentra en un buen momento. "A veces se piensa que no, pero los niños y los jóvenes leen más de lo que parece", asegura.

Lo mismo opina Alcolea: "Se lee más que cuando yo era adolescente, que ni siquiera había lecturas obligatorias en los colegios. Ahora se potencia e impulsa mucho desde las instituciones que los jóvenes lean".

Los datos constatan las afirmaciones de estas dos escritoras: según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España(se abre en una nueva ventana)la juventud continúa siendo el sector de la población española que más lee en su tiempo libre. Así, el índice de lectores comprendidos entre los 14 y los 24 años alcanza el 74% de esta población.

La niñez tampoco se queda atrás. Este estudio ilustra que la lectura infantil se mantiene en valores muy elevados, y ha crecido entre los niños de 6 a 9 años en los últimos años.

Esta opinión no la comparte Fernando Lalana: "Los niños y los jóvenes leen poco". Y tiene clara la razón: "En la última década, las redes sociales han dado un bocado a la lectura, al igual que a otras aficiones". 

Según los últimos estudios, la lectura infantil se mantiene al alza. / Europa Press
Según los últimos estudios, la lectura infantil se mantiene al alza. / Europa Press

Según los últimos estudios, la lectura infantil se mantiene al alza. / Europa Press

Lo lúdico, compatible con lo didáctico

¿Qué deben leer los niños y los jóvenes, literatura lúdica, que les entretenga y divierta, o didáctica, más profunda y que invite a la reflexión? Se trata de un debate habitual en el que, al contrario que en la cuestión anterior, coinciden los tres escritores: no son aspectos excluyentes.

"Hay autores, sobre todo aquellos que vienen de la psicología, que priman la intención didáctica. Y está bien, pero creo que el entretenimiento y la diversión son muy importantes, al igual que buscar la belleza", señala Oro.

Esta autora advierte que "los niños no van a querer leer si leen tostones" y que "el entretenimiento no está reñido con la profundidad". "De hecho, muchas veces es transversal. Una historia divertida puede estar dejando también un poso", subraya.

Alcolea se muestra reticente a las obras "moralinas y con recetarios". "Los escritores no somos fiscales ni jueces. No podemos decir lo que está bien y lo que está mal", señala, y afirma que "los niños y jóvenes deben leer lo que les apetezca leer".

Lalana hace una división entre dos tipos de personas. "Están los que creen que hay que obligar a leer a los clásicos y, por otro lado, los que pensamos que hay que intentar crear lectores. Hay que ofrecerles cosas que les gusten y que les inciten curiosidad por descubrir más", argumenta.

La literatura infantil y juvenil, infravalorada

Otro aspecto sobre el que estos escritores comparten opinión es en la infravaloración generalizada, tanto dentro como fuera del sector, de la literatura infantojuvenil. 

"Es una batalla de la que he desistido", confiesa Oro. Sin embargo, no le afecta demasiado: "Molesta, sí, pero a mí me alimenta más el cariño de nuestros lectores. Yo me quedo con los papelitos con un 'Te quiero mucho' que te dan los niños".

Para Lalana, este tipo de literatura "no tiene el sitio ni el reconocimiento que debe tener, ni por parte del público ni por parte de la propia profesión". "Llevo toda la vida confiando en que esto cambie, en que los autores que escriben para mayores no nos miren por encima del hombro", apostilla.

La opinión de Alcolea no difiere de la de estos dos autores: "Hay gente que la considera de segunda o tercera división. Allá ellos. Es literatura en mayúscula y debería estar en el top del ranking".

Un niño leyendo. / Europa Press
Un niño leyendo. / Europa Press

Los tres autores coinciden en que la LIT se infravalora tanto dentro como fuera del sector. / Europa Press

"Una responsabilidad"

"Es irónico que se infravalore cuando escribir para niños supone más dificultad y, además, más responsabilidad", manifiesta Oro. De hecho, ella siempre incide en "el poder transformador de las palabras". "El niño se está formando. Lo que escribas repercutirá, positiva o negativamente, en él", enfatiza.

Alcolea corrobora esta opinión: "Hay gente que se cree que es fácil y es todo lo contrario. En una frase tienes que resumir un mundo entero. Diría incluso que, cuanto más pequeño es el lector, más difícil es escribir para él".

También menciona la responsabilidad que conlleva, ya que "es lo primero que leen los niños, lo que les va a formar de mayores". "Es fundamental para crear pensamiento, ser críticos, reflexivos... No es ningún juego", apostilla.

Lalana califica la literatura infantil y juvenil como "la base para que después los autores adultos tengan lectores". De hecho, él mismo se define como "fabricante de lectores para otros autores".

"Tiene que haber una buena literatura juvenil que cubra ese salto que hay entre los cuentos infantiles y la literatura adulta. La tarea es, aparte del aspecto cultural, tener un país de lectores", reflexiona.

Premio Cervantes Chico

El Premio Cervantes Chico distingue a un escritor o escritora de lengua castellana cuya trayectoria haya destacado en el campo de la literatura infantil y juvenil. Para su designación se tienen en cuenta, además de sus méritos literarios, criterios como la popularidad y la utilización de la obra del escritor como recurso educativo y didáctico.

Este premio lo organiza el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, que otorga un reconocimiento público a la persona galardonada, al mismo tiempo que se difunde y fomenta su obra entre la población infantil y juvenil. Coincidiendo con la entrega de este premio, se premia a escolares de todos los centros educativos de la ciudad que han destacado por sus valores humanos.

El Premio Cervantes Chico distingue a los escritores con trayectoria destacada en la Literatura Infantil y Juvenil. / Europa Press
El Premio Cervantes Chico distingue a los escritores con trayectoria destacada en la Literatura Infantil y Juvenil. / Europa Press

El Premio Cervantes Chico distingue a los escritores con trayectoria destacada en la literatura infantil y juvenil. / Europa Press

Begoña Oro

Begoña Oro recogerá el galardón el próximo 24 de octubre en el Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares. "Estoy ilusionada. Lo que más me gusta es que habrá mucha asistencia de público infantil", reconoce.

De hecho, unos días antes, el 18, la autora compartirá un encuentro con un grupo de escolares en el Corral de Comedias de la ciudad.

La autora nos adelanta sus nuevos proyectos: "Hace poco me llegó la cubierta del nuevo libro de Troti, un unicornio siberiano y en septiembre llegarán dos nuevos títulos de él. Además, dentro de poco saldrá una nueva obra, 'El unicornio de las Letras', dirigido a los más pequeños".

Ana Alcolea

En 2001 publicó su primera novela, 'El medallón perdido'y desde entonces ha creado más de 30 títulos. Ganó el Premio Cervantes Chico en 2016, según el jurado, por su "capacidad de transmitir la emoción en un lenguaje de gran calidad literaria, en el marco de historias muy bien construidas".

"Fue muy especial, una alegría enorme", recuerda la autora. Además, relata que, al haber trabajado durante dieciséis años como profesora en Alcalá de Henares, estaba muy vinculada al territorio.

En la actualidad se encuentra inmersa en varios proyectos, entre ellos, una obra que saldrá a la luz en febrero y su estreno en la editorial Random House con una novela juvenil.

"Estoy muy feliz por Begoña y por estar en la lista de ganadores aragoneses del premio, también junto a Fernando Lalana, al que quiero y admiro. Espero que esta lista se alargue, porque hay grandes autores aragoneses", añade Alcolea.

Fernando Lalana

Autor de 130 obras, ganó el Cervantes Chico en 2010, cuando el jurado destacó su "amplia y esmerada producción literaria", su "obra variada" y su "permanente compromiso con la comunidad educativa y con la promoción de la lectura". Otro de sus grandes premios es el Premio Nacional de Literatura Juvenil, que lo obtuvo en 1991 por 'Morirás en Chafarinas'.

Fernando Lalana presume, y agradece también, de que la literatura haya sido su primera y única profesión. "Seré de los pocos españoles que se ha dedicado exclusivamente a esto", expresa orgulloso.

Lalana avanza su futuro: "Quiero jubilarme pronto. Oficialmente, al próximo mes, cuando cumplo 66 años y medio". Sin embargo, admite que terminará diversos proyectos: "Tengo algunas cosas terminadas que buscan editorial. Por lo tanto, habrá alguna novedad al año que viene y al siguiente".

Una de las actividades que no piensa abandonar son las charlas en colegios e institutos. "Esta profesión me ha permitido el contacto con los chavales y me encanta. Me ha ido ganando. Lo paso muy bien, me inspiran mucho", confiesa.

Tags relacionados

tracking_pixel