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La Ley Antitabaco ha reducido un 23 % el número de fumadores en 20 años

Con los años, el efecto de esta ley ha sido múltiple. Además de reducir el número de consumidores de tabaco, también ha concienciado del daño que este produce en los fumadores pasivos

Alrededor de un 20 % de población mayor de 15 años es fumadora diaria en España / Nensuria - Freepik
Alrededor de un 20 % de población mayor de 15 años es fumadora diaria en España / Nensuria - Freepik

Hace veinte años, en España, la imagen de fumar dentro de restaurantes, oficinas o cines era habitual, pero ahora resultaría impensable. En 2006 se puso coto al consumo del tabaco en los espacios públicos con la llamada Ley Antitabaco. Una ley no exenta de debate público, pero que ha servido para reducir el número de fumadores en España sin afectar a la economía del país, como se temía al principio. 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), desde que se puso en marcha esta ley hace dos décadas, ha habido un notable descenso de consumidores diarios de tabaco. En 2003, la cifra ascendía a un 34 % hombres y un 22 % de mujeres, mientras que en 2023 esta cantidad se redujo a un 20 % de hombres y un 13 % de mujeres.  

La normativa antitabaco se instauró basándose en "la protección de las personas no fumadoras", como ha indicado Isabel Nerín, responsable de la unidad de tabaquismo de la Universidad de Zaragoza, entrevistada en el programa Buenos Días, de Aragón Radio. "Todo el mundo ya sabe que fumar mata", pero hoy en día, además, "sabemos que hay evidencia de que la inhalación pasiva de humo de tabaco aumenta el riesgo de cáncer de pulmón e infarto de miocardio", sobre todo en los niños y, especialmente, hijos de fumadores, que son los principales afectados.

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Antes de ella, se ponía en duda el efecto nocivo del tabaco sobre fumadores pasivos y se pronosticaban desastres económicos, sobre todo en el sector hostelero. Ahora, en cambio, hay "centenares de estudios que muestran que "inhalar pasivamente el humo del tabaco también produce enfermedad", afirma Nerín. 

Efectos inmediatos de la ley

La ley tuvo un efecto múltiple. Por una parte, reducción de fumadores en España, ya que "cuando uno no puede fumar en muchos sitios se plantea dejar de fumar"; por otro, proteger la salud de los no fumadores y, en última instancia, también redujo la cantidad de cigarrillos diarios de quienes continúan fumando "porque tienen menos oportunidades y lugares para fumar". 

No obstante, todavía un 20-21 % de población mayor de 15 años es fumadora diaria en España. Y, además, el tabaco causa cerca de 50.000 muertes al año, de las cuales una tercera parte son prematuras, en menores de 65. Un dato significativo teniendo en cuenta que la esperanza media de vida en España son 83 años. 

Sin embargo, los estancos no desaparecen y en España hay más que farmacias. Una disparidad que "nos debería preocupar", según la experta. Además de su coste, que es "muy barato" y eso "condiciona una mayor accesibilidad a todas las personas". Nerín apunta que los estancos que más ingresos tienen se sitúan en las fronteras, "porque tanto en Francia como en Portugal el tabaco es más caro, y nuestros vecinos pasan a nuestro país a comprar el tabaco más barato". La variable del precio es clave, sobre todo en gente joven, ya que un adulto "puede hacer pequeñas estrategias para recudir el coste del consumo, pero en los jóvenes condiciona mucho porque tienen menor poder adquisitivo". 

De cara a 2026 la normativa seguirá avanzando y se prohibirá fumar en terrazas y marquesinas, se sancionará el consumo en presencia de menores y se aumentará la distancia cerca a centros educativos a 200 metros. No obstante, Nerín lamenta que la nueva normativa no contemple la cajetilla neutra, que "limita mucho el marketing de la industria tabaquera", ya que una implica que todas son del mismo color, "uno más bien feo", explica, y el empaquetado está por completo destinado a la advertencia sanitaria. 

Esta medida tendría especial efecto sobre todo en la gente joven porque disminuye la deseabilidad de producto y hace que los chicos de 13-14 años -la edad media de inicio de consumo en nuestro país- no sientan esa llamada atractiva. 

Asimismo, Nerín alerta del "mal llamado" vapeo, porque es igual de perjudicial que el tabaco. "No es un vapor, es un aerosol", recalca, "e inhalar el cigarrillo electrónico produce también enfermedad. Estamos viendo esta epidemia de un producto que está sin regular, y estamos intentando que se equipare al cigarrillo convencional. Lo vende la misma industria y tiene un efecto similar en la salud", afirma. 

El objetivo último de los organismos de salud pública es reducir el porcentaje total de fumadores, que ronda el 20 % en mayores de 15. Porcentaje que aumenta si se toma en cuenta gente aún menor. "Seguimos teniendo una carga de consumo y mortalidad alta", advierte la experta, pero no se trata de demonizar a los que fuman, sino de demonizar al tabaco. 

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