Cáncer y lenguaje: "Los pacientes quieren claridad"
El uso de eufemismos para referirse a la enfermedad responde al miedo que genera y aleja el discurso de la realidad

La palabra 'cáncer' inspira miedo e incertidumbre, como puede ser comprensible, al tratarse de una enfermedad muy complicada. Las personas tienden a evitar lo que les asusta y, por este motivo, en muchas ocasiones, se utilizan eufemismos, metáforas y un leguaje impreciso para hablar del cáncer, también, en los medios de comunicación. Pero esta forma de comunicar, y aunque sea de forma involuntaria, aleja el discurso de la realidad de los pacientes.
"Ha fallecido tras una larga enfermedad" o "ha perdido la batalla contra el cáncer" son expresiones comunes en las redes sociales, televisiones, prensa y radios. En los últimos días, estos ejemplos se han vuelto a ver en las informaciones relacionadas con la muerte de la popular periodista Milla Ximénez.
La palabra 'cáncer' está estigmatizada y, solo decirla, inspira miedo, espanto e incertidumbre. “Nos asusta, esta enfermedad se asocia a la muerte, al sufrimiento y tendemos a evitar lo que nos da miedo. Así parece que le quitamos importancia”, explica Ana Isabel González, psicooncóloga y responsable del área de programas y servicios de la Asociación Española Contra el Cáncer en Zaragoza, en el programa ‘Despierta Aragón’.(se abre en una nueva ventana)
"Nadie supera un cáncer como si fuera un examen universitario, unas oposiciones o el nivel C2 de inglés. Y el enfermo de cáncer quiere claridad: no necesita luchar contra ese monstruo gigante que cobra vida y parece que le va a engullir. El cáncer es una enfermedad que se padece y se cura o no", explica Pilar Úcar, profesora de Lengua y Traducción e Interpretación de la Universidad Pontificia Comillas y paciente oncológica curada. Úcar ha publicado un artículo sobre el lenguaje y las metáforas que se utilizan para no llamar al cáncer por su nombre.
Sería bueno plantear por qué casi hemos desterrado de nuestro vocabulario actual el sustantivo ‘compasión’, ese impulso a aliviar dolor o sufrimiento ajeno, deseo de remediarlo y evitarlo. “Parece que el cáncer conlleva una larga y penosa travesía por el desierto, un choque militar con todos los destrozos que se derivan del mismo encontronazo, y ahí es donde los pacientes debemos dar el callo, ser un auténtico ejemplo de coraje y fortaleza para todos”, concluye la profesora.
