Este es el negocio que da una segunda vida a las papelerías
Con el ascenso de los pedidos online y la bajada en el consumo de medios físicos, las papelerías han tenido que aprender a que sus periódicos y revistas convivan con un nuevo servicio

Muchos negocios se reinventan para seguir abiertos y cambian parte de sus funciones. Con el ascenso de los pedidos online y la bajada en el consumo de medios físicos, las papelerías han tenido que aprender a que sus periódicos y revistas convivan con la entrega y envío de paquetes. Ya es habitual acudir a la típica papelería de barrio y encontrar paquetes acumulados detrás del mostrador.
Un servicio que no solo mantiene clientes habituales sino que también atrae a clientela más joven, como cuenta Pilar Quílez, propietaria de 'Baúl', en Zaragoza. Por su negocio pasan miles de paquetes al mes desde que incorporó este servicio en 2020: "Tienes clientes conocidos que son clientes tuyos de toda la vida y vienen a por eso, pero los que no te conocen de nada, luego descubren que también imprimes, también haces copias...", dice.
De esta forma, negocios de toda la vida se han convertido en puntos de entrega y envío. No solo las papelerías se han unido a la moda, también los estancos o incluso las tintorerías. Es una opción que permite que muchos autónomos y pequeños empresarios tengan un ingreso extra.
En el caso de Lourdes Sanvite, propietaria de la papelería 'Ignacio', recibe 35 céntimos por cada gestión, pero también hay un valor añadido: "Hay gente que viene a por el paquete y se va... pero luego hay gente que ya de paso, por tener una señal de cariño hacia mí, pues se lleva unos chicles, unos caramelos, un bolígrafo...".
Los clientes también están encantados de tener un punto en su barrio donde recoger, devolver y enviar paquetes: "Recojo paquetes más a menudo, porque estoy comprando de segunda mano", "Nos lo traen aquí que está al lado de casa y fenomenal" "Una vez por semana no me la quita nadie", comentan.
Lo más importante es que, gracias a este pequeño avance, no solo negocios y vecinos se benefician de un servicio, sino que se incentiva también la convivencia y la vida de barrio, y ese precio es incalculable.
