El regaliz de palo da empleo a mujeres de la Ribera Baja gracias a una cooperativa social
Han plantado una hectárea en una zona inundable del río, de la que esperan cosechar 2.000 kilos de regaliz

La producción y el consumo de regaliz de palo se ha perdido con los años en Aragón. Pero sus propiedades antiinflamatorias ofrecen oportunidades en la cocina, la cosmética o en la industria farmacéutica. Ahora, un proyecto social que, además, genera empleo en la Ribera Baja del Ebro, busca retomar este cultivo, que es también compatible con las crecidas del río.
Las plantas empiezan ya a asomar pero realmente lo que se come es la raíz. El regaliz de palo crecía entre los campos de la Ribera Baja, era una fuente de ingresos para muchos agricultores. Ahora, una cooperativa de mujeres de Pina de Ebro se ha propuesto recuperar su cultivo porque es una planta que tolera muy bien las inundaciones del río. Dejó de recogerse hace años en esta zona.
Por el momento, esperan cosechar hasta 2.000 kilos en la hectárea experimental que han plantado, en una zona que siempre se inunda cuando hay crecidas. Lo quieren extender y hacerlo atractivo para los productores. "Necesita agua y los sedimentos que deja el río y todo eso no hace falta abonar ni hacer nada", explica el agricultor Manuel Morón.
Una vez recogido del campo, lo limpian y deshidratan en un obrador, el antiguo lavadero del pueblo. También lo cortan, lo muelen... Lo venderán en polvo y en virutas, allí mismo y por internet. Se puede usar para hacer un té o fabricar una crema. "Poquito a poco vamos a ir haciendo pruebas, porque el regaliz todos lo asociamos con que se come y tiene muchos usos, pero en la industria cosmética es apreciado. La idea es comercializarlo a través de proveedores; claro, que tienen que ser proveedores que sean sensibles a esta iniciativa porque como es un obrador artesano", asegura Ángela Millán, socia de la cooperativa social Tararaina.
Ahora, son las manos de cuatro vecinas quienes lo transforman. Todas ellas han tenido dificultades para acceder a un empleo. Pero tras varios cursos, se les ha abierto una nueva oportunidad. "Tenía a mis hijos pequeños y no podía trabajar pero ahora ya están mayores, estoy divorciada hace dos o tres meses y debo trabajar" asegura una de ellas.
La idea final del proyecto es que con el tiempo, sean las mismas empleadas las que puedan llegar a formar su propia cooperativa.
