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El consumo de porno en menores afecta a su desarrollo afectivo-sexual y normaliza la violencia contra la mujer

Las cifras revelan que a los 8 años los niños tienen su primer contacto con el porno; a los 13, el 25 % ya han visto vídeos; y a los 16 años, el 90 % ha visitado una web de este tipo de contenido

El público que accede al porno es cada vez más joven. / Aragón TV
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El público que accede al porno es cada vez más joven. A los ocho años son muchos los niños que ya han tenido contacto con un tipo de contenido que afecta de manera negativa a su desarrollo afectivo-sexual normalizando la violencia contra la mujer. A los 13 años, el 25 % de los niños ya ha visto vídeos; y a los 16, el 90 % ha visitado algún sitio web porno(se abre en una nueva ventana).

“El mensaje de la pornografía no ha cambiado. En los 70 ya empezó la cosificación de la mujer, pero ahora hay más contenido, más videos y más violencia explícita presente en esos vídeos”, ha explicado en Aragón TV la doctora en psicología y especialista en salud mental, Inés Ábalo. Lo que preocupa es que "permitirmos que dentro de la sexualidad entre la violencia y los niños construyen su sexualidad con violencia y la erotizan”, ha dicho.

Un asunto que recomiendan abordar cuanto antes para que cuando el menor entre en contacto con este contenido “haya podido desarrollar cierta capacidad crítica que al ver esa violencia les genere rechazo y no apetencia”.

La industria pornográfica genera cada año 97.000 millones de dólares. Tan solo en la plataforma 'pornhub', se producen casi 1.000 búsquedas por segundo, unas cifras que van en aumento gracias a la facilidad que existe hoy en día de acceder a este contenido a través del teléfono móvil y otros dispositivos. Un 84 % de ese contenido se visualiza a través del móvil, el 13 % desde el ordenador y por último, un 3% lo consumen desde la tablet.

Las nuevas tecnologías lo ponen fácil porque lo hacen “anónimo y además es inabarcable porque tienes tantos vídeos como quieras"; pero también lo complican porque, según Ábalo, “de la pornografía no hay escape”.

Precisamente, la doctora en psicología ha explicado que el 50% de los hombres consumen pornografía semanalmente, lo que les hace distorsionar las relaciones sexuales. “Las clínicas psicológicas están repletas de personas que dejan de disfrutar de las relaciones con su pareja”, ha añadido.

Las pornografía es un negocio que está centrado en el placer masculino y donde el placer de la mujer es eliminado. El 88% del porno muestra violencia explícita contra la mujer y otro de los asuntos que preocupa es que las nuevas generaciones normalizan subir a la red vídeos de relaciones sexuales sin permiso. “Hacen posible nuevas formas de ejercer violencia. Pero si estos vídeos se hacen es porque no se ve problema ético en ello y porque hay público dispuesto a consumirlo”, ha lamentado la doctora.

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