Un año sin el papa Francisco: el pontífice que impulsó una Iglesia más abierta
Su sucesor, León XIV, recuerda su legado de cercanía y misericordia tras casi 12 años de pontificado

Este 21 de abril se cumple un año del fallecimiento del papa Francisco, que murió a los 88 años tras casi 12 de pontificado marcados por un enfoque renovador dentro de la Iglesia católica.
Elegido el 13 de marzo de 2013 como Jorge Mario Bergoglio, se convirtió en el primer papa latinoamericano y jesuita de la historia. Su llegada supuso el inicio de una etapa centrada en una iglesia más humilde, cercana y volcada en los más desfavorecidos.
Durante su pontificado, Francisco visitó 66 países y llevó su mensaje a las periferias, poniendo el foco en las desigualdades sociales, el cambio climático y la inclusión. Su discurso buscó humanizar la institución y abrirla a todos. “En la Iglesia ninguno sobra, hay espacio para todos”, defendió en una de sus intervenciones más representativas.
El pontífice también mantuvo encuentros con líderes políticos de distintas ideologías y promovió el diálogo en conflictos internacionales, situando la paz como uno de los ejes de su papado.
No obstante, su etapa también estuvo marcada por tensiones internas, especialmente por sus posiciones en cuestiones como la eutanasia, el aborto o la homosexualidad. En este último ámbito, dejó frases significativas como: “Criminalizar a las personas de tendencia homosexual es una injusticia”.
Tras varios ingresos hospitalarios, Francisco falleció en la Casa Santa Marta, en el Vaticano. Fiel a su estilo, el pontífice pidió no ser enterrado en el Vaticano. Sus restos descansan en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, donde quiso ser acompañado por personas pobres y migrantes, reflejo de su compromiso con los más vulnerables.
Un año después, su sucesor, León XIV, ha recordado que “sus palabras y sus gestos permanecen”, subrayando la huella de un pontificado que marcó una etapa de cambio en la Iglesia católica.
