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Internacional

¿Qué está pasando en Kazajistán?

Claves de la crisis política, económica y social que atraviesa el país y que afecta a Europa

Varios policías cargan contra manifestantes en Almaty, Kazajistán. / EFE
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Kazajistán vive estos días las mayores protestas de su historia postsoviética, que desembocaron el pasado día 2 de enero en violentos disturbios con víctimas mortales entre manifestantes, calificados de "terroristas" por el Gobierno, y efectivos de las fuerzas del orden. El presidente del país,  Kasim-Yomart Tokáyev, ha afirmado que los manifestantes son bandidos y ha asegurado este jueves en un discurso a la nación que ha dado la orden expresa de "disparar a matar" sin previo aviso.

Las protestas en la segunda economía del espacio postsoviético se desataron el pasado domingo tras el alza del precio del gas licuado, principal combustible automotriz del país, que duplicó su precio de los 60 tenge por litro a los 120 (0,14-0,28 dólares).

Inicialmente, el descontento general se originó el la región occidental de Mangystau, pero rápidamente se propagó por todo el país. A la vez, las consignas de carácter económico y social derivaron paulatinamente en reclamaciones políticas.

Muchos analistas atribuyen ahora las protestas al hartazgo de los kazajos con las élites antiguas, que fue creciendo en los últimos años y alcanzó su punto álgido tras una nueva subida de precios.

La principal exigencia de los detractores del Gobierno es poner fin a la época del expresidente Nursultán Nazarbáyev, a quien los opositores acusan de mantener todavía el poder político en Kazajistán a la sombra del actual mandatario.

Una de las imágenes más virales de las protestas actuales fue el derribo de uno de los monumentos de Nazarbáyev en la localidad de Taldicorgan, en el sureste del país.

Falta de oposición real

Kazajistán carece de una oposición real, al tener el partido gobernante Nur Otan prácticamente la totalidad del poder en el país. Precisamente la ausencia de una fuerza política que pueda expresar las preocupaciones de parte de la ciudadanía es, según expertos, una de las causas de la crisis actual.

Radicalización de las protestas

Las protestas comenzaron con marchas y manifestaciones pacíficas contra la subida de los precios de los combustibles, pero en pocos días cobraron un carácter muy violento con ataques a policías y saqueos de tiendas. Según las autoridades, en los disturbios han perdido la vida, al menos, 13 agentes.

También fueron "eliminados" varios manifestantes, que, según las autoridades, pertenecen a grupos terroristas. El número de los detenidos supera los 2.000 solo en la ciudad de Almaty, la más grande del país.

La actual crisis en Kazajistán ha dado lugar a la intervención de las fuerzas de la Organización de Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), un bloque militar en el espacio postsoviético que agrupa a seis países y está liderado por Rusia.

Cortes de internet 

Los operadores de internet y telefonía han informado de dificultades para una correcta prestación de los servicios. Como consecuencia, la información sobre los acontecimientos en el país es limitada y llega muchas veces a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería rápida.

Varios medios de comunicación no pudieron comunicar con sus corresponsables en el país durante varias horas, sobre todo, el miércoles, día en el que se produjeron disturbios masivos.

Las protestas en Kazajistán ya han ocasionado daños valorados en 92 millones de dólares, según los empresarios del país. Además, los acontecimientos en la república exsoviética, que posee las reservas de petróleo más grandes en el espacio postsoviético después de Rusia, amenazan con provocar una subida de los precios del crudo.

Y es que la crisis kazaja ya repercutió en los precios del uranio en el mercado mundial al ser la república centroasiática el principal productor de ese mineral. Además, la inestabilidad política en Kazajistán provocó una caída de precio del bitcóin, al afectar los cortes de internet la actividad de los mineros.

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