Macron busca una salida para la crisis política con un parlamento dividido en tres bloques irreconciliables
El presidente francés busca nombres para configurar un nuevo gobierno tras la moción de censura al ya exprimer ministro Michel Barnier

Emmanuel Macron se dirigirá al país este jueves en una intervención televisada tras la moción de censura que ha terminado con el gobierno más breve de la V República. El presidente francés busca una nueva salida para la crisis política que vive el país tras las elecciones de julio, que han dejado un parlamento dividido en tres bloques irreconciliables. El objetivo es salir de este bloqueo, ya que no se pueden convocar nuevos comicios legislativos en un año, hasta comienzos del verano de 2025 por mandato constitucional.
La noticia abre informativos y acapara las portadas de los periódicos de todo el mundo. Francia se adentra en la incertidumbre tras la renuncia de Michel Barnier, que este jueves, ha acudido al Elíseo para presentar su dimisión a Macron. Todo después de que este miércoles, la izquierda y la extrema derecha juntaran sus votos en una moción de censura para acabar con el Ejecutivo apenas tres meses después de haber tomado posesión. Es la primera moción de censura que triunfa desde 1962.
Barnier, exnegociador de la UE para el Brexit elegido en septiembre pasado por su talento para el pacto, fue incapaz de construir uno sobre los presupuestos para el año próximo, lo que le convierte en el jefe del Gobierno francés más efímero desde la Segunda Guerra Mundial.
"Ha sido un honor servir con dignidad a Francia y a los franceses", decía el veterano político elegido por Macron para navegar en las turbulentas aguas de la política francesa tras las elecciones anticipadas del pasado verano.
La Asamblea Nacional está dividida en tres bloques que se niegan a cooperar entre ellos y ninguno cuenta con mayoría. Todo un reto para el siguiente primer ministro que designe Macron. La izquierda, que ganó los comicios, quiere que salga de su entorno. Pero el presidente francés parece apuntar, otra vez, hacia alguien más conservador con el que contentar a la derecha. Suenan su ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, o un veterano centrista, François Bayrou.
Una compleja elección en un momento difícil para la economía francesa y su elevado déficit público que tendrá que cumplir en las próximas 24 horas, aunque la Constitución no establece un plazo para el nombramiento de un nuevo Ejecutivo. Mientras, el actual puede afrontar en funciones los asuntos corrientes.
Sobre la mesa, el reto de adoptar unos nuevos presupuestos para 2025 en un momento en el que su prima de riesgo se codea con la de Grecia.
