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Los cardenales ya están en la capilla Sixtina para comenzar el cónclave y elegir al nuevo papa

Unas 45.000 personas esperan la salida de la primera fumata tras la votación inicial

El método de elección del pontífice está regulado milimétricamente en la constitución apostólica. / Aragón TV
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Los 133 cardenales que deberán elegir al sucesor del papa Francisco se han encerrado este miércoles desde las 16:00 en la Capilla Sixtina para empezar el cónclave, después de que el maestro ceremoniero cerrara oficialmente sus puertas. Unos 45.000 fieles de todo el mundo, según Vatican News, esperan en la plaza de San Pedro para ver el color de la primera fumata que salga del cónclave que elige al nuevo papa. 

El maestro de Celebraciones Litúrgicas, Diego Ravelli, pronunció la fórmula en latín, 'Extra omnes' (fuera todos), para pedir a todo aquel ajeno al cónclave que abandonara la capilla.

Así ha dado comienzo el inicio del cónclave para elegir al nuevo papa y la primera fumata se espera a partir de las 19:00 de hoy tras la votación inicial. 

A lo largo de los siglos, la duración de los cónclaves para la elección de papa ha oscilado entre unas horas y hasta más de dos años, aunque la brevedad ha sido lo habitual en la designación de los últimos pontífices.

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El método de elección del pontífice está regulado milimétricamente en la constitución apostólica 'Universi Dominici Gregis'(se abre en una nueva ventana) (1996) y otros documentos vaticanos y, ante la eventualidad de que se alargue, prevé una serie de pausas de reflexión y salidas.

El objetivo es acelerar el acuerdo y, para ello, esa legislación establece que los cardenales voten encerrados en la Sixtina cuatro veces al día: dos por la mañana y dos por la tarde.

La Constitución, en su artículo 74, establece que, si después de tres días de escrutinios, es decir, de 12 votaciones, los cardenales "encontrasen dificultades para ponerse de acuerdo sobre la persona elegir", las sesiones se suspenderán por un día.

En esa pausa, podrán dedicarse a "la oración, al libre coloquio" entre ellos y a escuchar una "breve exhortación espiritual" del primer diácono.

En este cónclave, de alargarse, la pausa previsiblemente sería el próximo domingo, después de 13 votaciones infructuosas (la de la tarde del miércoles y las cuatro del jueves, viernes y sábado).

La continuidad del cónclave, desde ese momento de pausa, alternará en los días siguientes ciclos de siete votaciones y recesos.

En la sexta y séptima jornada los cardenales llevarán a cabo otras siete votaciones y, si no hay acuerdo, en la última tarde harán otro descanso. Ya habrían acumulado entre 19 y 20 votos.

Luego se volverá a votar hasta un máximo de otras siete ocasiones, en lo que sería ya su octavo y noveno día. El escrutinio ya se habrá repetido 26-27 veces.

Los días diez y once, los purpurados volverán a votar otras siete veces. En ese momento, si no han elegido un nuevo papa, el cónclave ya sumará un total de 34 votaciones. Las negociaciones parecerán atascadas y la legislación vaticana propone una solución tajante.

Tras un día dedicado a la "oración, a la reflexión y al diálogo" se someterán a la elección los dos cardenales más votados en el último escrutinio, que no podrán expresar su preferencia.

Un cardenal será elegido papa si consigue el respaldo de la mayoría de al menos dos tercios de los cardenales, en este caso 89, ya que los electores ascienden a un total de 133. El elegido, eso sí, deberá aceptar primero el nombramiento como nuevo pontífice, aunque también podría rechazarlo.

¿Cómo se llamará el nuevo papa?

Además de la identidad del elegido, otra de las incógnitas es el nombre que adoptará el futuro papa, una antiquísima tradición que suele servir como primera declaración de intenciones.

La primera misión del designado será elegir un nombre papal y, para ello, aún dentro de una Sixtina entre aplausos, otro cardenal le preguntará si acepta el nombramiento y cómo desea ser llamado.

Después, desde el balcón de la basílica de San Pedro, se desvelará la identidad del nuevo pontífice con la fórmula en latín 'Habemus papam' y, tras anunciar su nombre de pila, revelará el pontificio: 'Qui sibi nomen imposuit' (que ha decidido llamarse)...

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